En esta sección se reunen páginas sobre algunos problemas en la preparación o impresión de documentos. El objetivo principal no es indicar cómo solucionarlos sino más bien describirlos para que se puedan prever al hacer un trabajo de diseño gráfico.
gusgsm, 2001.
Estos son algunos de los problemas que te puedes encontrar al trabajar con ficheros que contegan tintas directas. No son los únicos, pero sí los principales.
En Illustrator, una imagen EPS con un duotono o multicanal incrustado no separa correctamente. Sólo imprime una imagen en la plancha negra del archivo incrustado.

Al colocar el archivo de Photoshop dentro de Illustrator, debes "enlazar" el archivo, no incrustarlo.
Cuando colocas en Quark XPress un archivo EPS de un programa de ilustración como Adobe Illustrator o Macromedia Freehand (o incluso un EPS creado en el mismo Quark XPress) que contenga dentro o o enlazado un archivo multicanal o duotono que debería generar una plancha de tinta directa, las probabilidades de que la separación en planchas falle es elevada.
Puede que no se genere la plancha de la tinta directa y sólo se imprima una plancha negra, o puede que sólo se impriman las planchas de cuatricromía, o que se impriman a muy baja resolución… También puede que la imagen rasterizada dentro del EPS no llegue a incrustarse y no se imprima en absoluto. Lo principal es que parece como si Quark XPress no llegara a percibir ese doble empotramiento.
Forma errónea de trabajar: Crear un duotono de Photoshop, incrustarlo en Illustrator y añadirle allí objetos vectoriales, y después colocarlo en Quark XPress. Este doble empotramiento no dará una separación en planchas adecuada.
Debes evitar ese empotramiento o enlazamiento múltiple. De hecho, debes evitar ese empotramiento múltiple en cualquier programa que genere archivos PostScript.
La solución que suele funcionar es intentar colocar ese archivo empotrado dentro de Quark XPress y situar encima el EPS vectorial sin él dentro. Aunque lo veas en pantalla mal (la visualización del los EPS en Quark XPress es pésima y la de los archivos EPS DCS es ya infame), las probabilidades de que el RIP separe correctamente las planchas serán mucho mayores.
Forma adecuada de trabajar: Crear un duotno de Photoshop. Crear aparte en Illustrator los objetos vectoriales necesarios. Posicionar el duotono en Quark XPress y encima colocarle el EPS vectorial de Illustrator. La separación será adecuada siempre que no utilices transparencias en Illustrator.
Un archivo EPS de Illustrator con un duotono o multicanal incrustado no enlazado no separa adecuadamente las planchas por algún motivo no evidente.
Lo más probable es que se haya usado algún tipo de transparencia en Illustrator. Pese a que se pueden usar, hay que ser muy prudente al usar transparencias en archivos de Illustrator destinados a la impresión.
Como norma general nunca debes usar esas transparencias con colores directos en Adobe Illustrator. Ni siquiera el camino de interpretar las planchas por separado desde Photoshop es una buena solución cuando hay transparencias de por medio (y menos si además hay tintas directas). Los resultados no son nada predecibles.
Un programa gráfico como Quark XPress, Adobe Illustrator, Macromedia Freehand, etc… no puede generar un PDF con las planchas correctas de tintas planas. Aun cuando hayamos seguido todas las técnicas ortodoxas no podemos imprimir a través de Acrobat Distiller un PDF de las planchas separadas, éstas no salen correctamente.
Acrobat Distiller no ha podido tratar de forma medianamente correcta los duotonos hasta su versión 4. Hay una manera de que genere las planchas adecuadas: Vete al Distiller, menú "Configuración - Opciones de trabajo - Color" y en la casilla de "Conversión" marca la opción "Dejar color intacto". No es la opción ideal, ya que deja a un lado la gestión de color, pero es una manera.
Si tienes la posibilidad de actualizarte a la versión 5 o superior de Acrobat, deberías hacerlo. Olvidate de momento del filtro de exportación PDF que Quark XPress ofrece como extensión. La calidad de los PDFs que genera no son comparables a los creados con archivos PostScript y Acrobat Distiller (programa que, por otra parte, necesita para funcionar).
Si tienes más problemas con los ficheros PDF, te sugiero que eches un vistazo al Rincón del PDF de Laurens Leurs (hay una traducción parcial al español en este mismo sitio).
En Photoshop, se elige un color teóricamente directo (un Pantone, un Toyo, etc…) pero luego no se logra que sea de verdad una tinta directa (es decir: no se genera una plancha para ese color). ¿Qué se ha hecho mal?

Es fácil: Te has ido al catálogo de Pantone y has elegido un tono concreto, por ejemplo el 109 CV (un bonito tono amarillo). Sin embargo, no te has dado cuenta de que lo estás aplicando como aplicarias cualquier otro color en un documento con un modelo de color CMYK, RGB o Lab.
Eso significa que le estabas diciendo (sin saberlo) al programa que interpretara un tono Pantone según el modelo de color del documento (ya fuera RGB, CMYK, etc…). Es decir que esa tinta Pantone 109 CV del ejemplo, se convirtió en 9% de Magenta y 94% de amarillo en tu documento CMYK, y en un documento RGB se transformó en un color RGB dependiendo del modelo de gestión del color que estés aplicando.
Para generar una tinta plana en un documento Photoshop del modelo de color que sea, hay que ir a la "Paleta de canales" y elegir la opción "Nuevo canal de tinta plana…". Allí eliges el color directo Pantone o de otro tipo que quieras.

Sobre como trabajar con estos canales, te sugiero que mires la página sobre ficheros multicanal de este mismo sitio.

Abres (rasterizándolo) en Photoshop un documento que creaste en Illustrator con colores de todo tipo, tintas directas incluidas, y no logras que el programa reconozca los colores directos como tales.
Sólo consigues que Photoshop interprete el documento como CMYK, RGB o Lab, y descompone los colores directos en sus correspondientes matices. Lo mismo ocurre con los ficheros de Illustrator, con los ficheros EPS (del programa que sea: Freehand, Quark XPress, etc…) o con los PDFs (también da igual su origen).
El intérprete de Photoshop (por lo menos hasta su versión 6.01) no es capaz de reconocer los colores directos como tales. Por eso no genera los correspondientes canales de tintas planas. la única solución si queremos abrir en Photoshop un archivo que contenga tintas planas (trabajosa y fastidiosa) es irlas incorporando pegándolas en los canales de tintas planas correspondientes.
Hay dos sistemas, dependiendo de la complejidad y tipo del dibujo o imagen. La primera pasa por rasterizarlo todo y se hace así:
Imprime las separaciones en Acrobat con la resolución de impresión óptima (procura que se impriman con marcas de registro).
Crea una nueva imagen en Photoshop del tamaño del fichero final.
Abre el fichero PDF en Photosop y elige una página concreta (que se corresponderá con una plancha de una tinta concreta). Por ejemplo, la correspondiente a la tinta directa Pantone 109 CV.
Selecciona esa imagen y pégala en la imagen nueva de Photoshop en un sólo canal. Asígnale el nombre correspondiente a su tinta literalmente (es decir: Pantone 109 CVC).
Cierra el documento de las separaciones sin guardarlo y vuelve a abrirlo (o dale al comando "Archivo - volver", que hace lo mismo). Elige otra plancha distinta, por ejemplo la Magenta.
Selecciona esa imagen y pégala en otro canal de la nueva imagen. Dale el nombre correspondiente (en este caso: Magenta). Ve usando las marcas de registro para que todo quede como Dios manda.
Una vez que hayas abierto y pegado todos los canales del fichero original, puedes guardar la imagen nueva como fichero multicanal (opcionesal guardar: "Fichero multiple" con "compuesto de color", "codificación ASCII").
Sin embargo, es posible que quieras guardarla como fichero RGB (para poder trabajarla con los filtros de Photoshop) o CMYK con canales de tintas planas.
Si es así, Si falta un canal CMYK o RGB(por ejemplo, el cian), crealo y déjalo vacío.
Situa los canales CMYK en el orden que deban tener (Cian el primero, Magenta el segundo. Amarillo el tercero y Negro el cuarto). Los RGB van también en su orden (Rojo, Verde y Azul).
Después (más bajo en la paleta de "Canales" situa los canales de tintas directas que tengas.
Vete al menú "Imagen - Modo" y elige la opción "Color CMYK" o "Color RGB", según corresponda.
Ya está. Ya tienes un fichero EPS CMYK con la resolución necesaria y los canales de tintas directas.
La otra solución, si el dibujo es muy sencillo, pasa por copiar los trazados afectados por las tintas directas como tales trazados y aplicarlos en canales de tintas directas en Photoshop.
Imprimes tu fichero con tintas planas y resulta que la tinta plana sobreimprime (inglés: overprints) encima de las otras incluso en aquellos lugares en los que debía ir sola, calando (inglés: knocks out) sobre las otras. ¿Porqué ocurre así si en el fichero de Photoshop se ven los colores bien?
Si miraste como se trabaja con los ficheros de tintas planas, ya deberías saber que la visualización de las tintas planas es solo eso: una visualización. Por defecto las tintas planas sobreimprimirán. La eliminación de las otras tintas con tintas planas para que "calen" bien (reventado, trapping incluido) es un trabajo complejo.
La impresión produce "muaré". Ah, en este caso la cosa es fácil. Los ángulos de las tramas de algunas de las planchas se entrecruzan de manera que se produce el llamado muaré.
Si se trata de un duotono o tritono que no contiene más de cuatro planchas, debes asignar a cada una, uno de los ángulos de cuatricromía (leete el artículo correspondiente de Peter Fink).
Si se trata de un fichero con sólo una quinta planchas (lo que tradicionalmente se ha llamado un quinto color), procura que ese quinto color se use "en masas" (es decir en zonas limitadas y al 100%), calando los otros colores, sin coincidir con ellos. Así evitarás el entrecruzamiento de ángulos de trama (además, los colores directos tramados no suelen dar muy buen resultado para el coste que tienen).
Si tienes más de cinco planchas, deberías hablar con tu impresor y tratar muy bien con él qué líneas de acción adoptar antes de preparar los documentos. Asegurate de que tiene experiencia en este tipo de trabajos.
Es muy posible que un sistema de hexacromía como el que ofrece Pantone fuera una opción muy interesante. En cualquier caso, las tramas de Frecuencia Modulada (por dispersión de punto, no ordenadas) pueden ser una buena opción.
Los colores directos quedan pobres y faltos de relieve. Después de gastarte un buen dinero, resulta que la impresión no queda como te imaginabas. Los colores han salido apagados y faltos de vida.
Me temo que ya es tarde. Pero por si te sirve de algo para la próxima vez o por si estás leyendo esto antes de enfrentarte a un trabajo nuevo…
¿Comprobaste que tu impresor tenía la calidad y experiencia necesaria antes de encargarle el trabajo y acordar los pagos?
¿Le pediste ver una muestra de esa tinta impresa sobre ese tipo de papel? Si te enseño algún trabajo previo y te gustó lo bastante igual podías haber probado a "copiar" el efecto.
¿Consultaste antes con tu impresor si el medio sobre el que ibas a imprimir era el adecuado para que tu color directo "luciera"? (a lo mejor el papel es demasiado pobre para ese lujo y no merecía la pena…).
[Por cierto, si quieres un color oro en cuatricromía sin pagar por una quinta tinta, prueba el tono que suele dar el pantone 117 cv interpretado por CMYK.]
¿Usaste los colores directos en tramas (no como masas sólidas)? Evítalo. Los resultados suelen ser decepcionantes. Hazlo sólo si tienes experiencia previa y te sientes lo bastante seguro o si estás trabajando sólo con duotonos o tritonos (no con "quinto color"). De hecho, procura siempre usarlos de modo que su impacto y eficacia sean máximos. De otro modo estarás tirando el dinero.
Bueno, en realidad no eran soluciones sino más bien reflexiones.
El archivo duotono o multicanal produce un error PostScript o no se imprime en absoluto. La máquina ni siquiera da señal de error. También ocurre con ficheros de Quark XPress que contienen duotonos.
Lo más probable es que se trate de algún error de los que ocurren con los ficheros PostScript en general. Te sugiero que mires la lista de "Procedimientos usuales de urgencia cuando un fichero no imprime".
Peter
Fink, 2001
(traducción: Gustavo Sánchez Muñoz)
En los fotolitos de ilustraciones o de fotografías, una filmadora produce de forma precisa tramas de semitonos con unas lineaturas y ángulos concretos. Si originalmente eran un quebradero de cabeza para los pequeños impresores de autoedición, los ángulos de las tramas, desde finales de los años noventa del siglo XX, los ángulos de trama han pasado a ser un problema superado. Sin embargo, hay que seguir teniendo mucho cuidado con las peculiaridades de los semitonos.
Cuando se usan tintas directas, aun hay que prestar extrema atención a la asignación de los ángulos de las tramas para conseguir los mejores resultados.
Probablemente hayas oído acerca de las tramas estocásticas (formadas por pequeños puntos de distribución aleatoria, también llamadas "de frecuencia modulada") que parecen bastante prometedoras y que eliminan los ángulos de trama. Sin embargo, la mayoría e los impresores aun prefieren las venerables tramas ordenadas de lineatura y ángulos fijos.
Cuando se superponen tramas de semitonos sin observar los ángulos adecuados, se pueden producir muarés extremadamente molestos. El muaré es un problema que ha traído de cabeza a la impresión en color por medio del PostScript. Hacia 1991, la introducción de nuevas técnicas de tramado de semitonos hizo desaparecer prácticamente el muaré. En la actualidad, los filtros automáticos de traman controlan los sistemas de filmación y sólo permiten un número muy reducido de ángulos de tramas cuyo resultado está probado.
Los programas de maquetación (lay-out) asumen (correctamente) que los filtros de trama sólo permiten cuatro ángulos de trama para una lineatura determinada. Estos cuatro ángulos se asignan así a los cuatro colores de cuatricromía : Cían = 15º, Magenta = 75º, Amarillo = 0º y Negro = 45º (el número exacto del ángulo puede variar en unos decimales, pero no demasiado).
Hay algunos detalles relevantes: Por razones de geometría básica, los ángulos del cian y el magenta son equivalentes entre sí. Además, el ángulo de 45º es el que hace la trama de semitono menos evidente al ojo. Es por esto por lo que las tramas en 45º se usan para las impresiones con una sóla tinta y es por esto por lo que ese ángulo se asigna a la tinta de cuatricromía más oscura, la negra.
¿Y qué ocurre cuando tienes un trabajo con cinco o seis colores, pero sólo dispones de cuatro tramas con las que trabajar? Lo usual es que tu programa de maquetación le asigne a esos colores directos extra el ángulo de trama de 45º. Esto tiene sentido por dos motivos. El primero es que ese programa de maquetación no sabe cómo de oscuros son esas tintas directas, por lo que asignarles el ámgulo de 45º es lo más seguro. El segundo es que en la mayoría de los trabajos con tintas directas, estas tintas se suelen imprimir sólas, es decir que no se suelen imprimir sobre otra tinta, por lo que no hay motivos para elegir otro ángulo.
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| Un caso del muaré que se puede dar si se sobreimprimen varias tintas usando el mismo ángulo de trama de semitono. | Cuando en un duotono se asignan bien los ángulos de trama, la imagen no tiene muaré. |
Esto es correcto si no se quiere sobreimprimir un color directo con negro. En ese caso aparecerá muaré. Es en este caso cuando hay se puede asignar otro ángulo de trama al color directo. Lo usual es especificar el nombre del color de cuatricromía que usa el ángulo de trama que se desea.
La cosa se puede volver más compleja en el caso de duotonos. En la situación más normal, con un duotono formado por negro y un color directo, se asigna el ángulo de 45º al negro y al color directo se le asigna el del cian (15º) o el del magenta (75º), ya que son equivalentes.
También es cierto que se puede afirmar que cada duotono es un caso especial, por lo que siempre es una buena idea informar al personal de preimpresión encargado de la separación y filmación que vas a entregar un trabajo de ese tipo. Puedes consultar con ellos qué ángulos asignar para conseguir los resultados que buscas
Por Gusgsm, 2003
La superposición de dos o más patrones de dibujos repetitivos (las tramas de semitono lo son) suelen producir la aparición de un nuevo patrón repetitivo no deseado. A este molesto y muy evidente patrón se le llama con el galicismo aceptado de muaré (en francés moirè).
Un caso de muaré: La superposición de líneas negras horizontales y en ángulo de 15º producen la aparición de unas aguas verticales no deseadas.
Es el típico efecto que habrás visto en la televisión cuando un presentador lleva una traje de pata de gallo o tweed. También se da cuando reproduces lo que algúnos llamán eufemísticamente "un original ya impreso" (es decir, copiar una foto que ya fue impresa).
Otro muaré: Verás motivos más o menos curvos que se repiten. No existen. Sólo hay rayas negras que se entre cruzan (los circulos blancos están para facilitar la visión).
El muaré no es un fenómeno independiente del tamaño del objeto que lo sufre. Al contrario, está en relación absolutamente directa. Esto quiere decir que una fotografía que muestra muaré reproducida en un monitor con una resolución de 1024 × 768 píxeles puede que no lo muestre si la reducimos un poco y que lo vuelva a mostrar si la seguimos reduciendo.
Como el muaré es el conflicto que se da entre dos motivos repetitivos, si la relación de tamaño entre esos motivos varía, el muaré aparece o desaparece de forma poco predecible. Esto quiere decir que ante una imagen que podría mostrar muaré al ser impresa, la única manera de saber si lo va a sufrir o no es imprimirla al mismo tamaño y lineatura a la que se quiere reproducir. Lo que vemos en el monitor no sirve. Lo que saquemos impreso a una lineatura y tamaño distinto, tampoco.
Aunque hay casos en los que no es posible eliminarlo, el muaré se evita ante todo con la variación de los ángulos de las tramas, alterando la lineatura y con la superposición acertada de las tramas para que formen un pequeño motivo llamado "roseta". El uso de las tramas estocásticas también sirve para eliminarlo, ya que no hay 'tramas' que entren en conflicto.
Una imagen que sufre muaré podría perderlo si ampliamos un poquito su lineatura o si la desplazamos levemente. Otra manera puede ser reproducirla con menos colores (en escala de grises), …
Otra solución puede ser desenfocar levemente en esa zona uno de los canales de color de la imagen. siempre que el sujeto de la imagen lo permita, obviamente.
Peter
Fink, mayo del 2001
(traducción: Gustavo Sánchez Muñoz)
Con sus elegantes máscaras, sus degradados radiales y sus sútiles matices, tu dibujo se ve espléndido en la pantalla… Y entonces recibes una llamada telefónica: Tu bello trabajo se ha transformado en una bestia dentro de la filmadora.
Los usuarios avezados de Illustrator, Freehand y otros programas de ilustración vectorial llevan años topándose con este problema. Afortunadamente hay una solución que no es complicada. Veamos primero lo que lo causa.
¿Porqué causan tantos problemas las máscaras curvadas y los degradados y fusiones complejos? La respuesta yace en el corazón de las filmadoras, que suelen ensamblar los objetos PostScript mediante una ingeniosa combinación de formas trapezoidales simple. Al recurrir a estas formas geométricas básicas, la filmadora puede reproducir un objeto PostScript con bastante eficacia, sin importar lo complejo que sea.

Muchas filmadoras usan trapezoides simples como piezas de construcción para ensamblar los objetos PostScript; así siete trapezoides pueden dibujar un pequeño círculo. Si es pequeño, el ojo no llega a percibir los bordes escalonados.
Las formas con muchos detalles y curvas requieren una gran cantidad de trapezoides. Un círculo de buen tamaño puede necesitar miles de ellos para reproducirse de forma perfecta. Como es obvio, cuanto mayor sea el número de trapezoides que componen una imagen, mayor será la carga que soporte la filmadora…y ahí es donde aparece el bloqueo.

Así representa una filmadora de 2.400 ppp un símbolo de un punto con un degradado. Se usan 45 trapezoides (que se representan aquí con bandas de contraste para verlas mejor).
El mero tamaño de los números puede volverse mareante. Cuando se hace un degradado basándose en un objeto con curvas, el programa de dibujo vectorial crea docenas o cientos de descendientes de ese objeto curvo, cada uno de los cuales se construye a su vez a base de montones de esos que ya sabemos. La filmadora se encarga de la tarea de calcular los cientos o miles (o millones) de trapezoides que forman ese simple y adorable degradado. Es difícil predecir cuanto tardará en imprimirse un sólo degradado. Incluso una filmadora de último modelo puede entrar en coma con esa carga, enviando un mensaje de error y negándose a imprimir.
Con todo esto en mente, se pueden hacer cuatro cosas para evitar esa temida llamada de última hora:
Aumentar la curvatura del dispositivo (inglés: flatness). Esto permite a la filmadora un cierto margen de error al construir los objetos PostScript, que pueden ser un poco menos perfectos y aún así verse bien. Con las resoluciones a las que trabajan las filmadoras, el aumento del valor de curvatura puede llegar a reducir el número de trapezoides necesarios en un 90% sin que haya un efecto visible.

Al aumentar la curvatura del dispositivo un poquito, el número de trapezoides que forman el símbolo de un punto baja hasta 21. Ahora los trapezoides son mucho más bastos, pero la forma aún conserva detalle suficiente.
Tener sumo cuidado con los degradados radiales, los degradados o fusiones basados en objetos curvos y las máscaras de forma curva (estas máscaras sobrecargan la filmadora con una capa extra de trabajo además del trazado de trapezoides).
Avisar siempre al personal de preimpresión y de la fotomecánica cuando un trabajo contiene cosas de este tipo. A veces, hay ciertas medidas previas a la filmación que pueden aplicar en casos como estos.
Siempre que sea posible, crear los efectos de transiciones suaves, aerógrafo, degradados, fusiones y similares en programas de dibujo de mapa de bits como Photoshop. Las imágenes de mapa de bits son imágenes que no se ven afectadas por ste problema de trapezoides. Además, los degradados y fusiones suelen quedar mejor en programas de dibujo de mapa de bits que en programas vectoriales como Illustrator.
Peter
Fink, octubre de 2001
(traducción: Gustavo Sánchez Muñoz)
La idea de las capas fue un gran acierto de Adobe Photoshop y de otros programas de tratamiento digital de imágenes, y por una buena razón. Estos programas permiten trabajar con capas de elementos en una imagen como si cada una de ellas fuera una hoja de acetato electrónico cuya posición y transparencia se pudiera ajustar a voluntad.
En un mundo perfecto también podríamos usar capas transparentes en programas de diseño. Sin embargo, los programas de diseño y maquetación deben seguir unas reglas PostScript que son bastante claras. En las maquetas no existe transparencia. Para conseguir el efecto de imágenes fotográficas en capas hay dos elecciones:
Usar un programa de tratamiento digital de imágenes En uno de estos programas se pueden superponer objetos y sus sombras, guardar el conjunto compuesto como una sola imagen y llevarlo al programa de maquetación. Esto requiere un poco de planeamiento de antemano, ya que la disposición de los elementos individuales dentro de la imagen no se puede modificar una vez dentro de la maqueta.
Usar trazados de recorte Se puede usar un trazado de recorte PostScript para cada imagen. En teoría se pueden colocar tantas imágenes recortadas dentro de una maqueta como se necesiten. La realidad es que unos pocos trazados de recorte mal hechos pueden volver imposible de imprimir en una filmadora un fichero.
Aquí está el problema potencial: En el esfuerzo por conseguir el aspecto más natural posible para imágenes con trazados de recorte, es tentador caer en la creación de trazados extremádamente detallados. Además, es muy usual también caer en la tentación hermana de girar o escalar imágenes con trazados de recorte. Desgraciadamente, ambas acciones pueden llevar al coma al mejor de los RIPs de una filmadora. Y cuando el RIP falla, la maqueta no se imprime.
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| Una imagen como esta contiene areas con pequeños detalles. Reflejarlos todos ellos no es necesario para una buena reproducción. | Reflejar cada píxel de los detalles requiere un trazado de recorte muy complejo (centro). Un trazado con una curvatura (flatness) mayor, reflejará los suficientes y funcionará mejor. | En la reproducción, la imagen con menor ajuste en el trazado conserva los detalles suficientes para una impresión normal. |
Mantener los trazados de recorte tan breves y simples como sea posible.
Aumentar la curvatura por lo menos hasta un valor de 4 a 6 como norma general y nunca usar un valor cero. El aumento de la curvatura crea biseles microscópicos en el trazado de recorte, con lo que reduce enormemente los cálculos que el RIP tiene que hacer.
No girar ni escalar imágenes con trazado de recorte en un programa de maquetación. Es mejor hacer estas operaciones de antemano en un programa de tratamiento digital de imágenes.
La aplicación de estos principios conduce a estas ideas:
Cuanto más largo es un trazado de recorte, más simple debe ser.
No hay que ser tímidos en aumentar la curvatura (inglés: flatness). Esta curvatura es el error permisible en la precisión de un trazado expresada en píxeles del dispositivo de impresión. Por eso, una curvatura de 6 píxeles en una filmadora de 2.400 ppp quiere decir que estás dispuesto a dar por buenos errores de 1/400 de pulgada en el trazado [1 pulgada = 2,54 cm.]. En la mayoría de las imágenes este valor es mucho menor que su misma resolución.
Hay que evitar el uso de un trazado de recorte largo y detallado cuando una mera edición de la imagen bastaría; por ejemplo: en lugar de crear un trazado de recorte que refleja cada islote de la costa en un mapa escaneado de los Estados Unidos, es mejor editar la imagen para obtener un buen contorno en la misma imagen.
Si el detalle en los bordes es esencial en un objeto, es mejor usar un programa de tratamiento digital de imágenes para definir ese borde. No se debe intentar consguir detalles finos en los bordes mediante trazados de recorte.
Hace falta una cierta experiencia para juzgar si una imagen con trazado de recorte se imprimirá bien. Si tienes dudas, es mejor que preguntes a las personas encargadas de la fotomecánica. Si tienes un fichero que contenga un trazado de recorte largo o complicado, deberías avisarles de ello al entregarles el trabajo. A veces pueden tomar medidas para ayudar al RIP a completar la tarea.
gusgsm, 2002.
Esta es una lista ordenada de las cosas que debes mirar o intentar cuando un documento no se imprime en una impresora. Está enfocado sobre todo a personas que trabajen con documentos de artes gráficas o diseño, pero muchas de las cosas que aquí se dicen pueden ser de aplicación general.
Aviso previo importante: La lectura de estas líneas no garantiza que tu problema se vaya a resolver. Y su autor tampoco se hace responsable de los daños que puedas causar a tus documentos, programas, aparatos y persona si las sigues. Cualquier cosa que hagas, lo haces por tu cuenta y riesgo, y porque eres mayor de edad.
Si te fríes los dedos tocando enchufes, estropeas un aparato de varios cientos de euros (o su equivalente en tu moneda local) o pierdes un documento imprescindible para tu trabajo, será responsabilidad tuya exclusivamente. Quedás advertido.
Dicho lo cual…
En la cadena formada por Impresora - cables - ordenador, el primer elemento que debes mirar es la impresora. Si la impresora no llega a encenderse o se enciende mal, mira el cable de alimentación. Si tienes otro, cámbialo y comprueba de nuevo el aparato. Entonces, si la impresora dispone desde el mismo aparato de la posibilidad de imprimir una página de prueba, hazlo. Si no imprime nada, el fallo es de la impresora.
Ahora, antes de nada, apaga la impresora y el ordenador, cuenta diez, enciéndelos de nuevo y vuelve a intentarlo. Esta tontería hace milagros.
Mira los sistemas de diagnóstico de la impresora (luces que parpadean, mensajes en pantallas de cristal, etc...). Si dan error y no sabes que significan, usa el manual. Si no dispones de manual, busca la página del fabricante en Internet y mira a ver si dispone de información al respecto. Los fallos más usuales son:
La impresora está "fuera de línea" (off-line). Aprieta el botón de On-line.
El cargador de papel está vacío, casi vacío o demasiado lleno. Pon la cantidad adecuada.
El papel está mal colocado o su tamaño o tipo son inapropiados (demasiado grande, demasiado duro…). Pon el adecuado.
La bandeja de papel no está bien metida (se ha forzado o no está metida hasta el fondo). Sitúala bien.
La tinta se ha agotado o está seca. Cambia la tinta y limpia lo que proceda.
La tinta se ha cargado mal o no corresponde al modelo. Cámbiala
Los cabezales de impresión u otros sistemas están deteriorados (en este caso, llamar al servicio técnico o sustituir las piezas correspondientes).
Los rodillos internos están atascados con trozos de papel o suciedad en general. Despéjalos si te crees capacitado.
Alguien ha tocado dentro de la impresora y ha dejado alguna pieza mal colocada o suelta. La impresora está mal cerrada. Revísalo (Nunca toques dentro de una impresora sin apagarla antes y sin desenchufar).
Si la página de prueba se imprime, entonces el problema está más adelante en la cadena de aparatos. Comprueba que los cables de conexión entre la impresora y el ordenador están bien conectados y son los adecuados. Lo mismo vale para los cables de Red. En caso de duda, cambialos y vuelve a intentarlo (reinicia ordenador e impresora antes).
El siguiente elemento en la cadena es el sistema operativo y su comunicación con la impresora. En el programa de textos más sencillo que tengas, escribe unas palabras y mándalo a la impresora. Un simple "hola", bastará. Si se imprime correctamente, quiere decir que, en principio, la impresora tiene sus controladores como es debido y que debes pasar al siguiente apartado. Si no es así, prueba estas medidas:
Los controladores (drivers) de la impresora están mal instalados, no corresponden o se han corrompido. Borra la impresora y reinstálalos. Es mejor eliminar e instalar de nuevas que hacerlo sobre una instalación antigua. Reinicia el ordenador y vuelve a intentarlo. Si hubiera controladores más modernos en la página web del fabricante, instalarlos podría ser una buena opción.
Una causa muy usual de problemas la forman las fuentes de tipos de procedencia "dudosa". Son esas tipografías gratuitas conseguidas "de aquí y de allí" en Internet o de algún amigo. No proceden de fabricantes serios y por tanto no siguen criterios de calidad en su elaboración. Pueden dar muchísimos problemas, incluso al sistema operativo. Por si acaso, desactiva todas las fuentes salvo las propias del sistema (que son imprescindibles para su buen funcionamiento). Renicia el ordenador e intenta de nuevo imprimir.
Si lo consigues, ve reinstalando fuentes por lotes hasta que vuelva a fallar. Habrás localizado al culpable. Tira esa fuente y no la vuelvas a usar.
El sistema operativo está deteriorado más allá de toda esperanza. Se comporta de forma errática incluso después de reiniciar. Ejecuta las operaciones usuales de mantenimiento (borrado de ficheros temporales, pasada de herramientas de desfragmentacón de discos, pasada de antivirus, eliminación de programas residentes innecesarios...). Si todo eso no funciona, quizá deberías plantearte una reinstalación generalizada o reponerlo desde una imagen del disco duro hecha anteriormente con un programa adecuado. Si después de una reposición y formateo total los problemas siguen, podrías incluso estar ante un problema físico (RAM en mal estado, placa base defectuosa…)
En este caso, obviamente, deberás buscarte otro ordenador hasta que puedas arreglar el tuyo. Graba el trabajo si puedes y hazlo.
Si has llegado hasta aquí, el siguiente sospechoso es el programa. Crea un documento nuevo que sea simple en dicho programa e intenta imprimirlo. Si dispones de un documento anterior que sepas que se imprime sin problemas, inténtalo con ése y mira a ver cómo sale.
Si el documento de prueba sale bien, entonces el sospechoso pasa a ser el documento que no se imprime. Si no es así, prueba con estas medidas:
Muchos programas modernos tienen un fichero con las "Preferencias" de uso (Photoshop, Quark XPress, Illustrator...) No es raro que estas se estropeen. Tíralas, reinicia el programa y vuelve a intentar la impresión.
¿Te has fijado si tu impresora admite el tipo datos que le estás enviando? Es decir, no le estarás enviando datos PostScript (Quark XPress, por ejemplo) a una impresora no PostScript, ¿verdad? No le pidas peras al olmo. Tampoco le pidas que haga más de lo que puede ni que lo haga más deprisa de lo que puede.
¿No logras imprimir nada? El programa se ha corrompido o el sistema operativo no se enterá de que está ahí. Desinstálalo, reinstálalo, reinicia el ordenador y vuelve a intentar la impresión.
Si incluso despúes de esta medida tan drástica, no se imprime, reinstala una vez más los controladores de la impresora. Si aún así, insiste en no imprimir nada bien, me temo que reinstalar el sistema operativo podría ser una buena opción.
Ya vamos acotando mucho. Puede que el documento en sí se haya corrompido (es decir que su complejo interior haya sufrido un daño en su estructura casi irreparable). También puede ser que un elemento del documento sea conflictivo o que un procedimiento en su elaboración haya sido erróneo o improcedente. Haz lo siguiente:
Haz un nuevo documento en blanco. Copia el contenido del documento conflictivo en ese nuevo documento. Haz un "Guardar como...". e intenta imprimir el nuevo documento. Si eso no funciona, ve borrándole los elementos o partes que creas que pueden ser la causa del problema. Los sospechosos habituales son los gráficos de cualquier tipo o, en su ausencia, los cuadros complejos de texto.
Cuando consigas imprimir así, habrás encontrado el elemento conflictivo: El último que borraste.
Si el documento es de Quark, ábrelo una vez apretando la tecla Ctrl (Windows) o Cmd (Mac). Así actualizarás las imágenes. Sálvalo y ciérralo. Vuelve a abrirlo apretando la tecla Alt (Windows) o Opción (Mac). Intenta imprimirlo ahora.
Bueno, si has llegado a este punto, es que el documento tenía un objeto o secuencia que lo volvía problemático y ya lo has localizado. La cuestión ahora es si puedes prescindir de él (lo más fácil y conveniente) o si tienes que arreglarlo de algún modo.
Si tienes que arreglarlo, estas son algunas soluciones habituales:
Si el objeto es una imagen que contiene algún trazado, texto o vector y te es muy urgente imprimirlo, intenta abrirlo en Photoshop. Rasterizalo a una resolución lo bastante alta como para que no se note e imprime eso. Sólo será página a página y no es una buena solución. Es un apaño.
En el caso de imágenes y/o textos complejos una buena opción es convertir ese objeto a PDF con los parámetros adecuados en Acrobat Distiller y luego volver a colocarlo en nuestro documento. Mejor aún, conviértelo todo a PDF e imprime eso.
Si el elemento conflictivo es una imagen, ábrela en Photoshop e intenta cambiar su formato o modo de color. Los ficheros Tiff (sin opciones avanzadas) suelen ser los que dan menos problemas en Quark.
Si el elemento conflictivo es un EPS vectorial, intenta abrirlo con Illustrator o Freehand y guardarlo como una versión inferior o un nivel PostScript más bajo (pudiera ser que, por ejemplo, intentes imprimir en un aparato de nivel 2 cosas de nivel 3).
Si se trata de un documento en colores de Illustrator, Quark o Freehand, comprueba que no estás usando definiciones de color mezcladas (RGB con CMYK y tintas directas). Pudiera ser que eso confunda al programa.
Si estás en un programa de dibujo vectorial, situa el valor de curvatura (flatness) en un valor un poco más alto (que será menos complicado de procesar). A lo mejor el objeto era demasiado complejo. También busca en las preferencias la opción de partir trazados largos o complejos (para que sean más simples).
Si, pese a todo, sigues sin poder imprimir y ya has visto que todo está correcto, pudiera ser que tu ordenador no tenga memoria RAM o potencia de proceso suficiente. A veces documentos EPS verdaderamente complicados pueden tardar una eternidad. Dale tiempo y, mientras tanto, ve pensando en actulizar tus aparatos.
Escríbe en un papel un resumen claro, sencillo y completo de la situación. Especifica el modelo de impresora, el de ordenador, el sistema operativo, el tipo de documento, etc... Si tienes algún mensaje de error (en la impresora o en el ordenador), apuntalo claramente y en qué momento aparece.
Busca en Internet documentación sobre tu problema. Usa las claves del resumen para buscar. Ten en cuenta que demasiadas claves restringen demasiado la búsqueda y demasiado pocas no ayudan lo bastante. Buscar claves en distinto orden suele dar resultados diferentes.
Con el resumen que te has hecho, busca ayuda en un foro técnico o de usuarios avanzados. Suelen funcionar bastante bien siempre que seas educado y, sobre todo, claro y conciso.
Graba el documento en donde puedas e intenta imprimirlo desde otro ordenador. Más tarde arreglarás el tuyo. En las grandes ciudades existen centros de impresión y alquiler de ordenadores, por cierto.
Si no has entendido nada o casi nada de lo que ponía hasta aquí, es que la tarea supera tu capacidad. Admítelo y busca a un profesional que sepa resolver el tema. No será gratis, por supuesto.
Nunca toques el interior de un aparato electrónico que esté encendido y enchufado a la red electrica.
Nunca borres un programa o parte de el ni desinstales nada sin comprobar antes que tienes los discos o archivos necesarios para reinstalarlo.
Nunca toques nada (ni programas ni aparatos) si no sabes qué estás haciendo. Llama a alguien que sepa.
Nunca introduzcas un objeto punzante o cortante dentro de aparatos delicados.
Nunca golpées un aparato delicado con la (vana) esperanza de que con ello comience a funcionar.
Nunca fuerces una pieza ni esperes a que cruja bajo presión.
Nunca coloques aparatos electrónicos cerca de fuentes de calor o magnetismo.
Nunca manejes líquidos (café, refrescos…) y aparatos electricos al mismo tiempo.
Nunca instales programas nuevos cinco minutos antes de imprimir un trabajo importante.
Nunca te quedes sin tinta y papel de reserva.
Nunca dejes la impresora sin el mantenimiento necesario.
Nunca dejes el ordenador a personas de las que no te fíes como usuarios.
Nunca dejes tu clave de administrador. A nadie. Nunca.
Si no está roto, no lo arregles.