Lou Dina, 2008.
En mi “introducción a la administración del color”, he hablado de algunos aspectos elementales de la teoría del color, la visión humana y de porqué funciona la gestión del color. Sólo tocamos la superficie de este tema profundo y extremadamente complejo, aunque espero haber sentado cimientos para que el promedio de los fotógrafos, diseñadores o impresores pudieran beneficiarse y profundizar en los detalles de cómo crear perfiles de color.
Para crear y usar perfiles de color no hace falta leerse esas páginas, aunque seguramente ayuda a entender sus fundamentos.
En este artículo se incluyen detalles de cómo creo los perfiles personalizados de mis aparatos y de la teoría adicional —cuando hace falta o sirve de ayuda—. Además, explico cómo se usan esos perfiles para imprimir imágenes desde Photoshop en una impresora de inyección de tinta.
En su mayor parte me centro en los perfiles del monitor y la impresora de inyección, pero también hablo de escáneres, máquinas de imprenta, y otros tipos de dispositivos de impresión. También hablo brevemente del uso de los RIPs (intérpretes o rasterizadores de imagen). Estas páginas no pretenden ser un tratado exhaustivo de administración del color, sino hacer un recorrido lo suficientemente descriptivo por todo el proceso.
Si nos tomamos en serio el color y la necesidad de controlarlo, no hay duda... comencemos por calibrar y perfilar el monitor. Hay buenas razones para ello:
La mayoría de las personas editan las imágenes y documentos visualmente, al menos en parte. Por eso, si los colores del monitor son imprecisos, estará editando “los números” de un documento digital basándose en datos falsos. Podría estar añadiendo amarillo cuando el archivo de hecho ya es demasiado amarillo (aunque la pantalla está diciendo que es demasiado azul). Por supuesto, al imprimir, el resultado será descaradamente amarillo.
Calibrar y perfilar el monitor es bastante barato, especialmente si se tiene en cuenta la inversión que la mayoría de las personas hacen en cámaras digitales, objetivos, escáneres, impresoras de inyección, ordenadores, etc. Un buen paquete de calibración (colorímetro más programa al efecto) se puede comprar por un par de cientos de euros y se va a usar una vez y otra en distintos ordenadores.
Los monitores se deterioran con el tiempo. El aspecto y comportamiento de los monitores de tubo catódico (que casi han desaparecido con el ascenso de los monitores de pantalla plana LCD) se pueden alterar en unos pocos días o semanas. Es una buena idea calibrar el monitor cada pocas semanas o, al menos, una vez al mes.
No todas las condiciones de trabajo o iluminación son las mismas, por lo que siempre es necesario hacer ajustes.
Los programas y aparatos de calibración y creación de perfiles consiguen una consistencia que el ojo humano simplemente no puede duplicar. Al ojo se le engaña fácilmente; a un instrumento de calibración, no.
Repitámoslo: Para tomarse en serio el color, hay que comprarse un monitor decente y un paquete de calibración y creación de perfiles.
Aunque los perfiles de impresora prefabricados y genéricos que los fabricantes proporcionan no so óptimos, su calidad va mejorando, por lo que a menudo proporcionan un resultado razonablemente correcto y agradable, al menos con los papeles de cada fabricante. Los perfiles personalizados ofrecen una solución mucho mejor, pero sobre eso hablaremos más adelante.
Otra opción es que un profesional acuda de forma regular a recalibrar y crear los perfiles de los monitores, pero esto es claramente más caro que comprar un paquete de calibración (que suele andar entre 100 y 200 y poco euros). Esto mismo no se puede decir de las soluciones para calibrar y crear los perfiles de impresoras, ya que un espectrofotómetro y su programa de perfilado son caros (hablamos de miles de euros).
Por razones que quedarán claras evidentes más adelante, alteraré el orden para hablar primero de la creación de perfiles de impresora personalizados.
Lou Dina, 2008.
Como ya he indicado en mi otro artículo titulado “Introducción a la administración del color”, un perfil preciso describe el rango cromático (gamut) de un dispositivo además de describir cómo se crea un color determinado que caiga dentro de ese gamut. Un perfil es una especie de mapa del territorio junto con una guía de traducción para saber cómo llegar a donde se quiere, en este caso, una reproducción del color predecible.
Éste es un diagrama en tres dimensiones (creado usando el programa ColorThink Pro), donde se puede ver el volumen de colores que se pueden reproducir en el papel Ilford Gold Fiber Silk en mi impresora de inyección Canon iPF6100. La línea que se ve en “el suelo” de la imagen es una proyección en dos dimensiones, que es menos útil que su contrapartida en tres dimensiones.
Todos los colores situados dentro de esa forma tridimensional son colores dentro del rango cromático (es decir: Reproducibles). Cualquier color de mis documentos que caiga fuera de esa forma tridimensional son colores “fuera de gama” o “fuera del gamut”. Es decir, no se pueden reproducir con esta combinación de impresora-papel-tinta. Te puedes encontrar que la carretera está cortada. Esta experiencia concreta, la he sufrido con el GPS de mi coche, que nunca parece estar actualizado. Del mismo modo, necesitamos un 'mapa' para que nuestra impresora nos ayude a definir sus límites. Este mapa es lo que se llama un perfil de color ICC.
En resumen, para crear un Nuevo perfil, imprimimos una carta de caracterización (profiling target) consistente en cientos o usualmente miles de colores predefinidos, leemos esos colores con un espectrofotómetro, comparamos los colores impresos con los colores deseados definidos en el archivo original y con ello construimos un perfil. El perfil establece los límites de la impresora (su gamut o gama cromática) y las tablas necesarias para traducirlos. Con todo, la cosa no es tan simple y hace falta hacer algunas consideraciones.
Si alguna vez ha impreso copias de la misma imagen en un papel barato de fotocopiadora y en un papel fotográfico de alta calidad, habrá visto la enorme diferencia que hay entre ambas. La del papel de fotocopiadora se ve lavada, carece de saturación y rango dinámico, y sus negros carecen de fuerza —es decir, tiene poca densidad máxima o (Dmax)—, mientras que la del papel fotográfico tiene más intensidad y fuerza en todos esos puntos.
Cada papel reacciona de forma distinta a la tinta, pero cada papel tiene su tipo y cantidad óptima de tinta para alcanzar resultados óptimos en términos de gama de colores, suavidad, separación de colores y densidad máxima.
El simple hecho de imprimir una carta de caracterización no garantiza un buen perfil. Hay que recordar que un perfil es un mapa que describe un territorio. Si imprimimos una carta de caracterización con malos ajustes de impresión, nos saldrá una carta impresa de un aspecto impresionante, pero cuando leamos esa carta defectuosa con el espectrofotómetro, el programa de calibración pensará que el papel tiene una gama cromática más limitada de la que realmente tiene. Esa carta defectuosa habrá fijado de hecho, los límites finales del perfil y lo habrá hecho de forma demasiado estrecha y limitada.
Por eso, es necesario establecer cuáles son los mejores ajustes del controlador de la impresora o del RIP (el intérprete o rasterizador de imágenes) ANTES de imprimir la carta de caracterización, de forma que obtengamos la mejor carta impresa posible.
Cuando leemos una buena carta de caracterización con el espectrofotómetro, invariablemente obtenemos un buen perfil, de amplia gama cromática, excelente densidad máxima (negros más profundos y ricos) y una discriminación de tonos excelente (de modo que las luces y sombras no se apiñen y se pierdan).
Ahora hablaré del proceso de uso de un controlador de impresora RGB estándar y más adelante trataré los RIPs.

La mayoría de los fabricantes venden sus impresoras con controladores que convierten los datos de los píxeles RGB en puntos de tinta. La cuatricromía en CMYK es la base sobre la que se construyen la mayoría de las imágenes de tono continuo, pero el término CMYK es un poco equívoco en estos casos, ya que las impresoras de inyección de tinta actuales suelen usar tintas adicionales, aunque el núcleo de su sistema de impresión sustractivo sea CMYK. En papeles mates, las impresoras Epson suelen usar ocho tintas (C,c,M,m,Y,MK,LK,LLK), con un negro distinto cuando son papeles fotográficos. Las mayúsculas se refieren a tintas estándar, mientras que las minúsculas se suelen referir a variantes más claras. Así, 'C' es cian, mientras que 'c' es un cian claro. Muchos aparatos de Canon o Hewlett Packard usan once tintas simultáneamente para papeles mates (C,c,M,m,Y,MK,LK,LLK,R,G,B).
Como ocurre en las impresoras Epson, se usa un negro distinto, aparte, para los papeles fotográficos. La composición de cada tinta negra se ha formulado para producir los mejores resultados en los dos tipos de papel. La función del controlador es convertir los datos RGB de documento en puntos de tinta, pero decir eso es una simplificación extrema.
Para nuestros propósitos aquí, el controlador también maneja las tramas de puntos, el tamaño de éstos, la cantidad de tinta que se pone (límites de tintas), el equilibrio de grises, la separación de tonos (es decir: linealización), la calidad y velocidad de impresión, etc.
Los límites de tinta, la linealización, las mezclas de tintas y otros parámetros vienen determinados por el proveedor del equipo original respecto a sus propios papeles y van incrustados en los ajustes de papel del controlador. Por eso, si se imprime con una Epson en papel de arte de alta calidad Epson Velvet Fine Art, lo más fácil es que el mejor resultado se obtenga eligiendo en el controlador los ajustes del papel Epson Velvet Fine Art. Es de suponer que Epson gastó bastante tiempo en determinar el equilibrio y proporción de tintas adecuado para su papel. Como quieren vender mucho de ese papel, les interesa que los ajustes que especifiquen sean muy buenos y, lo usual es que esos ajustes sean para esos papeles suyos.
Pero, con papeles nuevos o no listados o, peor aún, con papeles fabricados por un proveedor de papel independiente, suele ser necesario hacer pruebas para encontrar cuáles son los ajustes del controlador más adecuados para ese soporte. Trataré este asunto más adelante, al describir las instrucciones del proceso paso a paso.
Precisando más: Cada combinación de impresora-tinta-papel necesita su propio perfil personalizado. Ya sabemos que los papeles pueden variar, a veces de forma extrema, en su respuesta a las tintas. Del mismo modo, no todas las tintas son lo mismo (Epson, Canon, HP u otros) y cada papel responde de forma distinta a las tintas de cada proveedor. Además, no todas las impresoras son iguales, incluso si son del mismo fabricante y modelo. Lanzar pico litros de tinta es un trabajo muy al límite y hay diferencias entre una Epson 7880 y otra, entre una Canon iPF6100 y la siguiente, etc. Por eso hace falta un perfil personalizado para cada impresora, tipos de tinta y de papel, de modo que se obtengan resultados óptimos y predecibles.
Lou Dina, 2008.
En la comodidad de mi casa tengo una ventaja. Soy el propietario de un espectrofotómetro que puedo usar para medir los resultados de una carta de prueba preliminar ANTES de imprimir mi carta de prueba. Usted tendrá que hacer esto a ojo. A continuación puede ver la carta de prueba que uso para ayudarme en esta tarea.

La carta tiene casi 20 cm. de alto por unos 2,5 cm. de ancho, por lo que puedo imprimirlo unas diez veces en un papel tamaño folio, pero usando cada vez ajustes de controlador distintos. Si tuviera que hacer el perfil de un papel de alta calidad Crane Museo Max en mi impresora Canon iPF6100, imprimiría exactamente la misma carta usando los parámetros de papel más probables disponibles en el controlador de Canon (esas elecciones que contienen los límites de tinta, y los algoritmos de linealización y mezclado de tintas).
Asegúrese de que los parámetros que elija utilizan la tinta negra mate, que es la adecuada para papeles mates artísticos de alta calidad.
El documento mencionado contiene 21 pasos de gris y distintos tonos de rojo, verde, azul, cian, magenta y amarillo. Al abrirlo en Photoshop, hay que asegurarse de no asignarle ningún perfil (es decir: No modificar, (no efectuar gestión de color)). Con esto nos aseguramos de que el documento no tiene perfil asignado (ni incrustado).
Al imprimir la carta de prueba, hay que asegurarse de que Photoshop y el controlador de la impresora tienen desactivados todos los controles de gestión del color (Photoshop Imprimir Gestión de color Opciones Manejo de color: 'Sin gestión de color')
Como el documento no tiene un perfil asignado en Photoshop y lo imprimimos sin usar perfil alguno, estaremos enviando al controlador de la impresora datos RGB sin tratar (raw, en crudo). Esto es esencial cuando se imprimen cartas de prueba para crear un perfil de color.
Usualmente la velocidad no es un plus en mi trabajo, por lo al imprimir las cartas que siempre escojo la calidad más alta posible con la menor velocidad. Esto suele dar los mejores resultados impresos, aunque no siempre es así (lo he comprobado y, dependiendo de la impresora y el papel, a veces hay sorpresas).
Después de imprimir cada cuña de prueba en la hoja de papel, apunto los ajustes de la impresora y del papel para no cometer deslices.
A continuación, dejo que la página llena de parches y franjas de prueba se seque una hora o más, o acelero el proceso con un secador de pelo o con unos 15 segundos en el microondas. Hecho lo cual, paso a ver qué ajuste del controlador es el más adecuado.
Suelo comenzar leyendo con el espectrofotómetro el más oscuro de los cuatro o cinco parches negros de la tira de prueba. Lo normal es que quiera saber cuál de los ajustes me da el negro más oscuro (en el primer parche, que corresponde a RGB = 0/0/0), pero también quiero asegurarme de que se pueden leer diferencias de tono entre cada paso de la tira. Si los dos o tres primeros pasos devuelven la misma densidad, eso seguramente quiere decir que se ha usado demasiada tinta y que los detalles de las sombras del perfil final se van a empastar (es decir: Que las separaciones en las sombras serán pobres).
Una vez que he limitado mi lista a sólo dos o tres ajustes del controlador basándome en los valores de densidad máxima y separación tonal, examino los parches de color, especialmente a los rojos, verdes, azules, cianes, magentas y amarillos más saturados. Algunos ajustes de los que proporcionan mejores negros (más densidad máxima) dan menor saturación cromática. Otros, por el contrario, proporcionan mejor saturación pero estiran un poco más la densidad máxima. Usualmente suele haber un ajuste de impresora que es mejor en líneas generales, aunque no sea el mejor en todas y cada una de las categorías. Ése es el ajuste que terminaré por elegir.
No me baso totalmente en mi espectrofotómetro, aunque es muy útil. También examino a mis candidatos cuidadosamente con un cuentahílos, buscando cualquier huella de excesos de tinta, como manchitas, pegotes, desbordamientos en los bordes, falta de definición, etc. Los ajustes en los que haya indicios de que se ha superado el límite óptimo de tinta se rechazarán.
Si no tiene un espectrofotómetro, tendrá pocas opciones ya que enviar y reenviar por correo las cartas impresas es ridículo.
Lo primero sería encontrar alguien de quien se fíe, que tenga la misma impresora y que use el mismo papel y entonces enterarse de qué ajustes usa. Si es tan meticuloso como yo, seguramente terminará teniendo unos ajustes de impresora más que adecuados.
Una segunda opción es realizar un juicio visual, lo que ayuda a dejar de lado los perdedores más obvios, pero de este modo será más difícil separar los buenos de los excelentes. El examen atento con un cuentahílos bajo una buena luz puede ayudar. Si ve grietas o arrugas blancas en los parches blancos, probablemente necesita más tinta, una velocidad de impresión más lenta o a lo mejor debería plantearse el uso de impresión unidireccional en lugar de bidireccional.
En tercer lugar, podría escanear la página con un buen escáner y abrir el documento en Photoshop para comparar los resultados. Los escáneres varían enormemente y no son tan precisos como los espectrofotómetros, sobre todo en los registros oscuros, pero a menudo pueden ayudar a establecer algunas comparaciones relativas que le ayudarán a identificar mejor los ajustes de los papeles.
Sea cual sea el método usado, elija los mejores ajustes posibles del controlador y úselos para imprimir la carta de prueba. También recomiendo guardar esos ajustes personalizados en el controlador de modo que no se olviden.
Decidir cuáles son los ajustes óptimos del controlador es usualmente la parte más difícil en la creación de perfiles personalizados de impresora realmente buenos.
Para crear los perfiles personalizados de impresoras de chorro de tinta, suelo usar las cartas de calibración de Bill Atkinson de 1.728 parches RGB para un espectofotómetro EyeOne Pro (se pueden descargar de mi sitio web o directamente del excelente sitio web de Bill Atkinson). Si quiere imprimir una única carta de una sola tirada, tendrá que imprimirlo en un papel de 13 × 19 pulgadas o de 17 × 22 pulgadas (o en papel en rollo). Si prefiere imprimirlo en un papel tamaño folio (más fácil de enviar por correo tradicional), necesitará tres hojas, lo que divide los mismos parches en tres documentos separados. Dan resultados idénticos.

Arriba, puede ver la primera 1 de un total de tres, donde se ven los 1.728 parches de la carta de caracterización para su uso en un papel de 8,5 × 11 pulgadas. Contiene 16 filas con 36 parches de color cada una (un total de 576 parches). Cada color va separado por una línea blanca o negra, lo que sirve para indicar al espectrofotómetro que hay un Nuevo color para leer. Al imprimir un papel tamaño folio, necesitará las tres cartas. Los que las impriman en un papel de 13 × 19 pulgadas o en un rollo pueden usar una única carta que contiene los 1.728 parches.
A continuación abra la carta de caracterización en Photoshop como documento sin asignar (untagged: no efectuar gestión del color), como ya hizo con la carta preliminar. Al imprimir desde Photoshop, asegúrese de que la gestión del color está desactivada.
Su controlador de impresora usará EXACTAMENTE LOS MISMOS AJUSTES que se usaron para imprimir la carta preliminar (es decir: los ajustes de papel, los puntos por pulgada, la calidad, la velocidad) con la gestión del color desactivada.
Insisto: Esto garantiza que los datos RGB sin tratar llegan al controlador y ni se convierten ni se alteran con un perfil.
La elección de ajustes de papel, calidad, velocidad, puntos por pulgada, etc. influirá sobre la carta final, pero ese era el objetivo de las pruebas previas: Conseguir una Buena carta de caracterización impresa.
Antes de imprimir, debe asegurarse de que la impresora tiene el cabezal perfectamente limpio, comprobar que el papel está limpio y sin polvo, de que no tiene huellas de dedos grasientos, etc. A continuación, imprima las cartas. Esta vez, deje que se sequen toda la noche en lugar de usar un secador de pelo. Lo más importante que va a imprimir nunca es una carta de caracterización, porque afectará a todas y cada una de las impresiones que haga a partir de entonces al usar ese perfil, por eso es importante hacerla bien a la primera.
Antes de preparar el envío, asegúrese de apuntar en los márgenes de los impresos los ajustes usados para imprimir las cartas de caracterización, el tipo de papel y otros ajustes de tinta, modelo de impresora, su nombre y correo electrónico. Además, recomiendo separar las hojas impresas colocando un folio limpio en blanco entre ellas (o algo que las separe si van enrolladas). Eso si quiere que me lleguen en condiciones perfectas. Ya sólo le queda hacer el paquete y enviármelo con un cheque adjunto a la dirección indicada en mi sitio web.
Al recibir las cartas impresas, respondo enviando un correo para avisar que han llegado (por lo que hay que asegurarse siempre de incluir una dirección de correo electrónico). Inspecciono la calidad de las cartas en busca de cualquier defecto o deterioro. Les quito el polvo con una pequeña brocha y les aplico aire comprimido para asegurarme de que quedan limpias. A continuación, lo coloco en una superficie blanca y leo los parches con un espectrofotómetro EyeOne Pro (actualmente tengo la última versión del programa de creación de perfiles ProfileMaker 5, de X-Rite / Gretag Macbeth). Una vez que se han leído los 1.728 parches sin error, se guardan los datos.

A continuación le pido a ProfileMaker que me construya dos perfiles, cada uno usando algoritmos diferentes. Uno se crea con el algoritmo 'Colorful' y el otro con 'Chroma Plus'. Se trata simplemente de sistemas distintos de tratar el problema de los colores fuera de gama y de proporcionar métodos para tratar las imágenes (más adelante veremos esto al hablar de Cómo usar los perfiles).
Guardo ambos perfiles con nombres que indiquen la impresora, el papel y el algoritmo usados para su creación; por ejemplo: si se llama Bill Williams, usa una Epson 7880 y el papel es un Crane Museo Max, los perfiles se llamarán así (salvo que se hayan especificado necesidades especiales):
BW-7880-MuseoMax-Colorful.ICC
BW-7880-MuseoMax-Ch+.ICC
Una vez terminados ambos perfiles, los inspecciono con un programa llamado ColorThink Pro, que me sirve para ver cómo es de regular y proporcionado, su densidad máxima, el punto blanco del papel, la gama cromática, etc. y compararlo con otros perfiles hechos con papeles similares.
Un perfil bien creado es regular y suave (sin saltos bruscos), no tiene inversiones, tiene buenos negros, buenas transiciones y un buen gamut cromático. Casi invariablemente, una carta de caracterización bien impresa, usando los mejores ajustes, dará como resultado un buen perfil.
Una carta mal impresa, dañada, impresa en papel de mala calidad, con ajustes del controlador inapropiados, con tintas solidificadas o caducadas, o cualquier otro factor similar pueden resultar en un perfil de calidad inferior. Esto podré verlo claramente usando ColorThink.
Le enviaré por correo los perfiles resultantes, haciendo referencia a este documento para que aprenda a usarlos. También le informaré de mi opinión sobre esos perfiles, incluyendo su densidad máxima, su gama cromática, etc. Además le indicaré el color de su papel blanco.
Lou Dina, 2008.
… Lo que nos hace volver al punto de origen. La calibración y perfilado de monitores es una de esas áreas abiertas a la discusión y el desacuerdo, y parece que todo el mundo tiene su opinión. Así que daré la mía y contaré como llegué a mis conclusiones y porqué he decidido volver a hablar de monitores después de haber tratado los perfiles de impresora.
Con los perfiles de impresora, una vez que la carta de caracterización se ha impreso y secado, los colores se asientan. El blanco del papel no cambia (a menos que uses uno de calidad inferior y amarillee), los negros se quedan como están (a menos que hayas usado pigmentos caducados o te haya dado por usar tintas poco estables), el rango tonal es el que es, etc.
El espectrofotómetro recopila los datos usando su propia fuente de luz, estandarizada conforme a los valores del gremio y calibrada. Realmente no hay variables externas con las que bregar. Los datos pasan al programa para que genere el perfil. El espectrofotómetro simplemente lee los datos espectrales del blanco del papel, del negro, rojo, verde, verde lavanda, azul cielo… y todos los demás parches de color. No hay tantas opciones de usuario que puedan arruinar el perfil.
En este mundo, nada es perfecto y los perfiles de impresora de seguro que no lo son. Pero personalmente suelo confiar más en un perfil de impresora personalizado que en un perfil de monitor, ya que hay muy poco que dependa del factor humano.
Con los monitores no ocurre así, por el contrario. Se puede ajustar un monitor para que dé un blanco cálido, azulado o cualquier tipo de blanco intermedio. De hecho, se puede hacer que sea muy brillante, apagado o algo intermedio. Se puede ajustar el valor gamma o usar las coordenadas L* si su programación lo permite. Algunos monitores permiten mediante cambios físicos o por programación ajustar el punto negro para que sea más oscuro o claro. De este modo, crear el perfil de un monitor implica una serie de posibilidades y opciones que no existen en el caso de una carta de caracterización. Así que ¿Cuáles son los ajustes que se deben establecer? La respuesta definitiva y precisa es “Depende”.
Si ya ha leído el precursor de este artículo, sabrá qué compleja es la percepción del color. Para nuestros fines —conseguir que lo impreso y el monitor concuerden— lo reduciremos a un puñado de factores: El entorno final en el que se van a ver los impresos, la iluminación de nuestro lugar de trabajo (donde hacemos la edición) y la iluminación con la que se ven las pruebas (caja de luz, etc.). Todos ellos, incluidos el punto ideal del monitor, afectarán a los resultados y podría afectar a la elección de los ajustes para hacer la calibración del monitor, aunque, en mi modesta opinión, sólo de un modo muy limitado. Me explico:
Mi más ferviente deseo cuando comencé en esto de la administración del color era calibrar mi monitor con un punto blanco de 6.500K, un valor gamma de 2,2 y conseguir un monitor brillante y agradable. ¿Por qué? Pues porque esos son los estándares establecidos para los espacios sRGB y Adobe RGB, además de que la Red de Internet use el espacio sRGB como estándar (aunque sea algo básicamente sin gestión del color alguna).
Tenía sentido usar 6.500K si era posible. Podía hacerla vida TAN fácil, ¿verdad?
Pues el único problema era que no funcionaba, al menos en mi caso (mis condiciones de trabajo, mi iluminación, mi monitor, etc.) No importaba lo que hiciese, mis trabajos impresos siempre se veían mucho más amarillentos que mi monitor. Esta dominante de color era especialmente evidente en los grises claros y en los blancos, en los que la visión humana es especialmente sensible.
Probé con distintas fuentes de iluminación y terminé por comprar iluminación estandarizada conforme a los valores del sector. Aun demasiado amarillo. Cambié los niveles de la iluminación ambiental para trabajar en una cueva. Nada, todavía demasiado amarillo.
Incluso pinté mi despacho de gris medio y neutro, y trabajé con camisa negra para evitar cualquier interferencia en la percepción del color…
Lo que descubrí a lo largo de cientos de horas de pruebas y experimentos fue que no era que mis impresos fueran demasiado amarillentos, sino que mi monitor era demasiado AZULADO. Como era demasiado azulado, yo le añadía más amarillo a mis documentos ál editarlos y corregir su color, lo que se reflejaba fielmente en los impresos. De este modo, me he pasado años experimentando con distintos ajustes de monitores y SIEMPRE he acabado volviendo a los mismos. En un momento los explico pero antes quiero que se entienda lo perfeccionista y tozudo que soy.
He medido entre 20 y 30 tipos de papel de impresión y todos ellos medían entre 4700K (blanco cálido) y 5250K (blanco brillante).
Leí los datos de cuñas con parches de tono gris en mi monitor usando el espectrofotómetro en modo de lectura transmisiva, con el monitor calibrado en docenas de distintas temperaturas de color. Mis ojos confirmaban lo que me decía el espectrofotómetro: Cualquier valor entre 5000K y 5.500K era lo bastante correcto y neutro. Personalmente, lo he establecido en 5.200K, ya que para mí es la temperatura de color perfecta del blanco de un monitor para que un buen monitor haga justicia a los impresos, al menos en mis monitores y mi sistema. No creo que sea una coincidencia que el blanco del papel medido en una gama de papeles muy amplia se acerque mucho al blanco de mi monitor, con todos los argumentos esotéricos que se quieran añadir.
Además, creo que la mayoría de los monitores tienen un 'punto justo' o un margen en el que responden bien. Si te sales de esa zona, verás que el rendimiento comienza a degradarse rápidamente. Hablaremos de esto un poco más adelante.
Ahora, pasemos a la gamma. Afortunadamente, éste no es un tema en programas con administración del color, como Photoshop, que corrige la escala tonal de modo que se calibre con una gamma de 1,8 2,2 o nativa, la presentación es correcta. Pero, en los programas que no saben nada de la administración del color sí que afecta. Por eso, recomiendo un valor gamma de 2,2 por aquellos programas que no saben nada de administración del color. Si vives en un armario, nunca navegas por Internet ni recibes correos electrónicos ni usas programas que no tienen administración del color, entonces debes usar el valor de gamma nativa.
Mi estándar es un valor gamma de 2,2, ya que de vez en cuando asomo la cabeza al exterior.
Los valores de Luminancia de blanco y negro son la última batalla. Algunos programas de calibración de monitores recomiendan situar la luminancia del blanco entre 120 y 140 cd/m2 (candelas por metro cuadrado). Sinceramente, están locos o fuman sustancias ilegales. Si pretende ver lo que imprime en condiciones de iluminación extremadamente brillantes (algo así como a 3 metros de la superficie del Sol), puede que tenga un poco de sentido. Permítame explayarme.
Comencemos por el punto más lógico: ¿Dónde se ve sus imágenes terminadas? La mayoría solemos verlas en las paredes de nuestras casas, en despachos, en exposiciones de fotografía y similares… Casi todos estos sitios tienen lo que podemos llamar una iluminación atenuada o moderada. Si quiere que las imágenes impresas se vean decentemente (he dicho “decentemente” no “perfectamente”) en esos entornos de iluminación, debe partir de ahí y trabajar hacia atrás. ¿Cuál es el siguiente paso en ese retroceso? Examinar el trabajo terminado en una mesa de pruebas o bajo las luces que use al efecto. Por ello, querrá ajustar esa iluminación de pruebas de modo que produzca aproximadamente la misma intensidad que la “iluminación habitual” que tendrá el trabajo acabado, al menos para poder valorar éste por encima —de acuerdo, es cierto que lo usual es observar las pruebas impresas muy de cerca para examinar los detalles—. El siguiente paso hacia atrás antes de imprimir las pruebas es la observación de las imágenes en el monitor, usualmente en modo de “Ajuste de prueba” (soft proof).
Digamos que ha decidido una luminancia de 140 cd/m2 para el monitor —lo que creo que es una intensidad cegadoramente brillante—. Edita las imágenes hasta que se ven perfectamente… Una separación de detalle en las sombras excelente, unas luces brillantes, una buena saturación, etc. Se imprime y… ¿qué sale? En dos palabras: UNA PLASTA. La imagen está oscura, los detalles de las sombras se han esfumado e incluso los cuartos de tono se ven oscuros. ¿Qué ha pasado? Pues como el monitor está ajustado a un valor inapropiadamente brillante (muchísimo más de lo que va a ser nunca una hoja de papel opaco que refleje la luz que recibe), lógicamente decidió oscurecer toda la escala tonal, dado que todo se veía muy “lavado”.
Cambié los números del documento para que fueran valores más oscuros y cuando esos números pasaron de forma apropiada y fidedigna a la impresión usando el perfil personalizado del aparato correspondiente (en los que yo confío bastante más que en los perfiles de monitor) salió predeciblemente oscuro.
Conforme vaya acercando la prueba impresa a la mesa de luz de pruebas, la intensidad de la luz “abrirá” algo las sombras y anulará un poco la oscuridad de la prueba. Si las luces de pruebas son lo bastante brillantes, puede que la prueba se acerque a lo que se veía en el monitor.
Nueve de cada diez veces, cuando alguien se queja de sus trabajos impresos tienen las sombras cegadas y de un empastamiento general, bajar la luminancia del blanco del monitor suele resolver mágicamente el problema.
El estándar en preimpresión en artes gráficas ha sido durante años una temperatura de color de 5.000 K, una gamma de 1,8 y una luminancia de 80 a 90 cd/m2. Me llevó dos años de pruebas y errores llegar a la misma conclusión. Hoy día, se puede ignorar el valor gamma de 1,8, ya que los programas con administración del color como Photoshop tienen en cuenta esa gamma (no solían), pero no se adaptan a la temperatura del color y la luminancia.
La luminancia del negro es el último gran obstáculo para conseguir una buena escala tonal y una buena correspondencia entre impresión y monitor. La mayoría de los monitores LCD entre buenos y mediocres sólo tienen un control analógico: La intensidad de la retroiluminación. Cuando se especifica la luminancia del blanco en unas brillantes 120 a 140 cd/m2, la luminancia del negro se apunta a la subida y además no de una forma necesariamente lineal.
Los monitores buenos tienen controles separados que permiten un control del punto negro mucho más específico y, si tienes uno, eso es bueno. Si no es así, probablemente descubrirás que ajustar la luminancia del negro en torno a los 0,25 – 0,35 cd/m2 da como resultado un punto negro razonablemente acertado.
Si tu monitor o programa de calibración no permiten especificar aparte el punto negro, éste caerá donde caiga. Establecer una luminancia del blanco del monitor en torno a las 90 cd/m2 suele dar como resultado una luminancia del negro muy cercana. Los monitores de tubo catódico tradicionales permiten controlar ambos puntos, igual que los LCDs de gama alta.
La luz ambiente, especialmente si se refleja en la pantalla del monitor, puede afectar a la percepción del negro, por lo que siempre se debe tener en cuenta. En consecuencia, sigue siendo buena idea trabajar en una habitación con luz razonablemente tenue, sin que sea una cueva o la oscuridad total, y proteger con alguna visera la pantalla de reflejos y luces extrañas.
Dicho lo cual, mi recomendación después de cientos de horas de experimentación y pruebas es la siguiente:
Temperatura de color: 5.000 a 5.500 K (yo la tengo en 5.200 K).
Valor gamma: 2,2.
Luminancia del blanco: de 80 a 100 cd/m2 (yo la tengo en 90 cd/m2).
Luminancia del negro: de 0,2 a 0,4 cd/m2 (yo la tengo en 0,3 cd/m2).
Si tus trabajos impresos se ven con luces muy brillantes o en habitaciones muy luminosas, puede que prefieras establecer la luminancia del blanco en 100 cd/m2, pero yo no subiría mucho más. Si tus trabajos son para ver en el exterior, podrías elegir una temperatura de color más alta, como los 6.500K, ya que la luz natural es a menudo más fría que la artificial. En este caso entran en juego muchos factores, por lo que hay que ser flexible. Pero, como ya he dicho antes, el margen de elección suele ser más estrecho que ancho.
Podría tratar aquí el problema del bandeado, ya que es verosímil que surja. La mayoría de los monitores LCD encajan los 256 tonos de gris en su espacio de 8 bits. Eso es lo mejor que puedes esperar de un monitor de 8 bits cuando lo dejas con su punto blanco nativo, su gamma nativa, etc.
A todos nos gustaría un monitor con transiciones tonales perfectas, con degradados perfectos, sin saltos de tono, con un rango tonal máximo, etc. Pero, hazte esta pregunta fundamental: ¿Qué es más importante, degradados con transiciones perfectamente suaves o la representación precisa del rango tonal y cromático ajustado? No sé tú, pero me quedo siempre con la representación precisa del rango tonal y cromático ajustado, incluso si para conseguirla tengo que sacrificar un poco de suavidad en las transiciones o un poquito de gamut.
Si lo que quieres es tener lo mejor en todos los ámbitos, disponte a comprar un monitor y una tarjeta gráfica de alta gama.
Para terminar, si está feliz con la correspondencia entre el monitor y lo impreso usando 6.500 K, gamma 2,2 y 120 cd/m2 o cualquier otra combinación de valores… adelante, hágalo así. Su vista, iluminación, monitor, etc. pueden ser distintos y es el conjunto del sistema lo que cuenta. Mientras que no se socaven las bases de la gestión del color y los trabajos sean trasladables a otro sistema, use lo que le funcione.
Lou Dina, 2008.
Es el momento de imprimir. Para este ejemplo, usaré Adobe Photoshop CS3 y mi impresora de chorro de tinta Canon iPF6100. Dispongo de perfiles precisos para mi monitor LCD, un buen perfil para el papel y una iluminación estandarizada para esta tarea.
Siempre que puedo, comienzo con un documento RAW de una cámara digital y la abro en Photoshop en el espacio de color adecuado. Usualmente edito el documento en uno de tres espacios de color. He visto que el 75% de las imágenes encajan perfectamente dentro de sRGB, que es un espacio de trabajo relativamente reducido. El espacio de color sRGB tiene la ventaja de ser el estándar de la Web y de ser el predefinido de la mayoría de sistemas informáticos (y de muchos fabricantes, de hecho). Si es un archivo especialmente brillante y colorido, suelo usar Adobe RGB.
Estos son mis dos estándares, en parte porque son casi universales y en parte porque cubren la mayor parte del terreno que hace falta cubrir. Raramente, por no decir casu nunca, uso ProPhoto RGB, Wide Gamut RGB o algún otro de los espacios de color de edición ultra amplios. Éstos, sencillamente, tienen demasiado equipaje. Hay que editarlos en 16 bits y crean otros problemas que no viene al caso discutir aquí.

El otro espacio de color que me gusta es PhotoGamut RGB, que es distinto de los otros. PhotoGamut RGB es un espacio de color de edición RGB basado en tablas. Es perceptualmente uniforme, admite TODOS los propósitos de conversión y tiene precisamente la misma forma de un perfil de impresora de chorro de tinta personalizado, sólo que es un poco más grande. De hecho, PhotoGamut RGB contiene un buen número de colores imprimibles que Adobe RGB recorta, pero no comparte el lastre y las pegas de los espacios de edición super amplios. Es un EXCELENTE espacio para editar documentos SI lo que interesa es sobre todo o únicamente obtener resultados impresos. Las conversiones son suaves, las traducciones más precisas, hay pocas sorpresas…
Pero hay un pequeño inconveniente potencial que hay que entender: El blanco del papel nunca puede ser tan brillante como el blanco del monitor, por lo que PhotoGamut RGB descarta los inalcanzables blancos brillantes (intencionada y apropiadamente ya que se ha diseñado especificadamente para la salida impresa). Se pensó para abarcar toda la gama de la salida impresa, incluyendo las prensas tradicionales y digitales, Lightjets, impresoras de chorro de tinta, láseres, de sublimación, etc. y hace un trabajo muy bueno en este sentido. Pero, si lo que se quiere es publicar los trabajos en la Red o enviarlos por correo electrónico y mantener lo máximo posible el rango dinámico de un 'monitor' (que usa retroiluminación), tendrá que darle un pequeño 'empujoncito' a las luces altas.
Por supuesto, es posible convertir a sRGB y aplicar por encima una curva al documento para recuperarlas. Pero, si la Web es el objetivo primario, sería mejor atenerse a sRGB desde el comienzo.
Usando uno de estos espacios de color para editar, trate el documento gasta que esté bien: Buenos negros absolutos, detalles adecuados en las sombras, blancos limpios, grises neutros, saturación de color correcta, etc. Entonces, guarde el archivo.
Para este ejemplo, daré por hecho que ha decidido imprimir esta imagen en papel mate de alta calidad Crane Museo Max, usando su nuevo perfil personalizado. Doy por hecho que ya ha instalado ese nuevo perfil en el lugar apropiado de su sistema operativo.
En Photoshop, vaya a “Vista – Ajuste de prueba – A medida…”. Se abrirá una ventana similar a la que viene a continuación:

En la zona “Dispositivo para simular”, verá al menos dos opciones. Mis dos opciones relevantes son “6100MuseoMax-Ch+” y “6100-MuseoMax-Colorful” (el nombre que le di a los dos perfiles al crearlos). Uno usa el algoritmo 'Colorful', mientras que el otro usa el algoritmo 'Chroma Plus'.
Por ahora, elegiremos el algoritmo Colorful. La casilla “Mantener valores” debe permanecer desactivada y nos aseguraremos de que la casilla de “Compensación de punto negro” ESTÁ activada. Por el momento, deje la casilla “Simular tinta negra” sin marcar. Eso nos lleva al propósito de conversión (“Interpretación”).
Pruebe con los propósitos “Perceptual” y “Relativo colorimétrico” para examinar cuál se ve inicialmente mejor. Active y desactive la casilla “Previsualizar” para ver el original y la simulación del “Ajuste de prueba”. Ahora, inténtelo con el algoritmo Chroma Plus usando los propósitos perceptual y relativo colorimétrico.
Verá que ambos perfiles se ven casi iguales con el propósito de conversión colorimétrico relativo, pero que pueden verse muy distintos con el propósito perceptual. Así que, de hecho, tendrá tres sabores por los que decidirse. Una vez que haya optado por uno, dele a “OK”.
En su monitor estará viendo una representación de cómo se va a ver el impreso en ese papel ("Ajuste de prueba", soft proof). La representación sólo será tan buena como los eslabones de la cadena formada por el perfil del monitor, el perfil de la impresora, la iluminación de trabajo, la iluminación de las pruebas, etc. Mi recomendación muy firme es que al hacer esta vista de prueba la luz ambiental del lugar de trabajo sea bastante atenuada, porque los reflejos externos al monitor y las fuentes de luz puntuales en las zonas periféricas de la vista pueden causar un desastre en la percepción visual.
En general, al imprimir sobre papel brillante, satinado u otros papeles de alta densidad máxima y amplia gama cromática, no percibirá grandes cambios entre el documento original y el ajuste de prueba. Sin embargo, los papeles mates artísticos de calidad tienen un rango dinámico mucho más reducido, una densidad máxima más débil y una gama cromática más reducida, etc. y el ajuste de prueba se puede ver débil y plano en comparación con el original. Esto es en parte la triste realidad de la impresión y la luz reflejada, pero además está ampliado por una comparación entre A y B.

Sin embargo, querrá que la impresión final refleje lo mejor posible lo que la imagen puede ofrecer en este papel concreto. Por eso, suelo efectuar algunas pequeñas correcciones para ajustar el punto negro, las sombras, luces y añadirle algo de fuerza a la impresión final mientras examina el ajuste de prueba en la pantalla. Yo suelo comenzar con una “capa de ajuste” de “curvas”. A veces aumento la saturación mediante una “capa de ajuste” de “Tono/Saturación”. Incluso puedo añadir un leve enfoque de forma global o local. Suelo guardar estos “retoques” en un “grupo de capas” y lo llamo algo parecido a “MuseoMax – Colorful – Perceptual”, de modo que sabré exactamente para qué lo he usado, es decir: Imprimir en el papel Museo Max, con el perfil del algoritmo Colorful y con un propósito de conversión perceptual. Para crear un “grupo de capas”, seleccione todas las capas implicadas (pinche su nombre con Mayúsculas) y en el submenú de la paleta “Capas”, seleccione “Nuevo grupo a partir de capas”. Ahora las tiene agrupadas.
Esos ajustes nunca recuperarán el color y rango dinámico de la imagen original, ya que esta combinación de tinta y papel no puede reproducir algunos de los colores originales y rango dinámico, pero mejorará la imagen y le ayudará a sacar el máximo partido de este papel. Guarde la imagen si así lo desea, preferiblemente en formato nativo de Photoshop (*.psd), manteniendo así las capas para futuras ediciones.
Por fin llegó el momento de imprimir esa imagen tan cuidadosamente 'retocada' y preparada. En Photoshop, vaya al menú “imprimir”, y ajuste la escala, tamaño del papel, etc. En la lengüeta de “Salida/Gestión de color”, seleccione “Gestión de color” y, en las opciones disponibles, seleccione las siguientes:
“Administración de color: Photoshop gestiona los colores”
“Perfil de impresora: 6100-MuseoMax-Colorful” (o el perfil que haya usado para el “Ajuste de prueba”.
“Interpretación: Perceptual" (o el propósito de conversión que haya usado para el “Ajuste de prueba”)
“Compensación de punto negro: Activada”
Al elegir esas opciones, le está diciendo a Photoshop que convierta los datos del documento sobre la marcha, antes de que lleguen al controlador de la impresora. Photoshop examinará el espacio de color del documento (sRGB, Adobe RGB, PhotoGamut RGB o el perfil que sea) y examinará el perfil de la impresora y el propósito de conversión elegido. Con ello hará los ajustes, basándose en ambos perfiles. Si los perfiles de su monitor e impresora son lo bastante precisos, lo impreso se parecerá mucho a lo que vea en el monitor.
Ahora, hablaremos de los ajustes del controlador de su impresora. Cuando aprieta el botón “imprimir“, el control pasará de Photoshop al controlador de la impresora. Elija su impresora de la lista de las disponibles (en mi caso, elijo Canon iPF6100) y haga clic en “Propiedades”.

Afortunadamente, ha tenido en cuenta mi consejo de apuntar todos los ajustes personalizados de su controlador al imprimir la carta de caracterización. Así que sólo necesita hacer esos ajustes y habrá especificado el papel, tinta, resolución, velocidad, calidad y demás valores necesarios para el trabajo. ASEGÚRESE de que la gestión del color está DESACTIVADA (OFF) en el controlador de su impresora. ¿Por qué? Ya hizo los ajustes de color necesarios en el cuadro de diálogo “Imprimir” de Photoshop. Sólo quiere hacer la conversión una vez. Si la hace dos veces, estará haciendo la jugada por duplicado y el resultado serán un colores insatisfactorios.
Si no lo hace en absoluto, obtendrá colores malos. Si lo hace una vez, el color resultante será excelente. Es como pedirle a alguien una taza de café: Si le ponen dos terrones de azúcar y, por no saberlo, se le ponen otros dos… Será una dobe corrección. Lo cual no es bueno.
De hecho, puede realizar la conversión en Photoshop O en el controlador pero NO en ambos. Algunas impresoras, como mi Canon, tienen un plugin especial que anula por completo los controles de impresión en color de Photoshop. En ese caso, hago la conversión a través del plugin EN LUGAR DE en Photoshop. La norma es siempre: Uno u otro, pero no ambos.
Una vez que haya establecido todos los ajustes, presione el botón “Imprimir”. Dejé que el impreso se seque durante una hora antes de hacer cualquier examen crítico (ya, yo tampoco puedo esperar, pero los colores se alteran levemente durante el secado, por eso tuvimos que esperar antes al medir la carta de caracterización).
Bien. Es hora de examinar lo hecho y ver qué tal se ha desempeñado el perfil. Abra la imagen en la pantalla y póngala en el “ajuste de prueba” igual a lo usado para imprimir el documento (perfil, propósito de conversión y todos los ajustes). Situe el impreso bajo una luz de examen de moderada intensidad o en la cabina de pruebas (la luz estandarizada a 5.000 K es la claramente recomendada para resultados precisos).
En primer lugar, no es racional esperar una correspondencia absolutamente perfecta, no importa cómo de buenos sean los perfiles. Estamos comparando peras con manzanas,
Luz RGB emitida desde un monitor con luz reflejada por un papel usando tintes y pigmentos CMYK. La tinta sobre el papel, tiene una gama limitada si se compara con un monitor. Además, la luz ambiente, la intensidad de la luz de trabajo y un conjunto de otras variables desempeñan su papel. Pero, si calibró y caracterizó el monitor siguiendo mis recomendaciones, habrá dado un gran paso en la dirección adecuada.
Debería estar viendo la gama tonal reproducida correctamente, los tonos neutros deberían de ser bastante justos y los colores muy fieles. Si los impresos se ven aplastados y oscuros en comparación con lo que se ve en el monitor, es posible que el monitor sea aun demasiado brillante. Por eso, pruebe a subir la intensidad de la luz de trabajo o a acercar el impreso a esa fuente de luz.
Si, haga lo que haga, los negros se ven débiles en la impresión en comparación con el monitor, vaya al menú “Vista – Ajuste de Prueba – A medida…”. Allí, deje todo tal como está y marque la casilla “Simular tinta negra”. Verá como el rango dinámico de la pantalla se hace un poco más débil y que los negros se ven un poco más lavados. Esta casilla es la forma que tiene Photoshop de reducir el rango dinámico en un intento de simular el efecto de la tinta negra en papeles de bajo rango cromático como los papeles artísticos mates, el papel prensa, etc.
Francamente, creo que “la verdad” suele caer entre tener la casilla de “Simular tinta negra” marcada y sin marcar, por lo que jugueteo activándola y desactivándola para decidirme por una de las dos opciones. Mi experiencia es que es mejor no usar nunca “Simular tinta negra” en papeles con alta gama cromática (papeles brillantes, satinados, etc.) y eso es lo que me da mejores resultados. Con papeles de menor rango dinámico, juego a activar y desactivar la casilla. El ajuste de la luminancia del negro del monitor es súper crítica para evaluar los negros, especialmente cuando se trata de papeles de gamut reducido. Lo mismo ocurre con la luz ambiente, de ahí mi recomendación de reducir la iluminación bastante al efectuar las “ajustes de prueba” finales. Lograr la correspondencia entre monitor e impresión es un juego duro, donde monitores e impresoras son tecnologías completamente distintas, pero cada vez se hace mejor. No es perfecto, pero es muy bueno.
Lou Dina, 2008.
Para terminar, ofreceré algunas reflexiones sobre los algoritmos, los propósitos de conversión y las conversiones de color. Ya he mencionado que proporciono dos perfiles para cada papel, creados usando los algoritmos colorful y chroma plus. Estos algoritmos son fórmulas o recetas que los ingenieros de Gretag MacBeth (ahora X-Rite) idearon para enfrentarse a los colores fuera de gama. Pero, para entenderlos mejor, necesitamos hablar antes de los propósitos de conversión.
Si imprimió una imagen bastante plana con un rango dinámico y una gama cromática limitados, es muy posible que todos los colores representados en el monitor se reproduzcan adecuadamente sobre el papel. En la jerga de la administración del color, diremos que todos los colores del documento están 'dentro de gama'. Pero debido a los límites del rango dinámico y gama cromática de la tinta sobre el papel, a menudo tenemos que hacer frente a colores que caen fuera de la gama cromática de la combinación tinta-papel.
Hay varios métodos para enfrentarse a estos colores fuera de gama, pero nos centraremos en los dos más importantes.
El propósito de conversión relativo colorimétrico reproduce todos los colores dentro de la gama cromática de forma precisa. Lo que hace es tomar todos los colores fuera de gama y convertirlos en el color más cercano del perfil de destino (en este caso, el perfil personalizado de la impresora). En las zonas fronterizas donde los colores dentro de gama se encuentran con los que están fuera de ella, las cosas se alteran y la diferenciación de color se puede perder.

El propósito relativo colorimétrico da preferencia a la precisión sobre las relaciones entre colores. Relativo colorimétrico suele ser la mejor elección para cosas como logotipos corportaticos, ilustraciones o documentos con un pequeño conjunto de colores que se hallen fuera de gama. Con él, la imagen mostrará menos alteraciones en general, pero aquellos colores que estén fuera de gama tendrán menos detalles y distinciones entre tonos. Si no son significativos, el propósito relativo colorimétrico es el camino a seguir.
El segundo método más usual de tratar los colores fuera de gama es el propósito de conversión perceptual. Este propósito examina los colores más brillantes, los más oscuros y los más saturados. A continuación, escala todos los colores de forma proporcional para que encajen en los límites exteriores del espacio de color de destino. Eso quiere decir que casi todos los colores cambiarán algo. El propósito de conversión perceptual antepone las relaciones entre los colores y el espaciado entre ellos a la exactitud cromática absoluta, El propósito perceptual suele funcionar bien con imágenes que tienen MUCHOS colores fuera de gama, ya que preserva las relaciones y eso conduce a un aspecto más natural. Su desventaja es que a menudo observará más cambios generales en la densidad general y saturación de los que se darían con el propósito colorimétrico relativo.

La única manera de decidir qué propósito de conversión se debe usar es probarlo. Algunas imágenes se ven mejor con colorimétrico relativo, mientras que otras se ven mejor con perceptual. En cualquier caso, hay que calzar los datos del documento dentro del espacio de color de destino (usualmente tinta sobre papel). Recuerde: Se pueden aplicar curvas y correcciones en Photoshop para ajustar el resultado, por lo que es mejor elegir el que se ve mejor en líneas generales como punto de partida para ello.
Ahora podemos volver a los algoritmos Colorful y Chroma Plus. Como ya hemos mencionado antes, estas fórmulas son recetas que se usan para hacer frente a los colores situados fuera de la gama cromática de la combinación tinta-papel. La especificación del Consorcio Internacional del Color (ICC) hizo muy buen trabajo al definir el propósito de conversión relativo colorimétrico y para ser más precisos cómo tratar los colores fuera de gama. En consecuencia, los algoritmos Colorful y Chroma Plus dan resultados casi idénticos al usar el propósito de conversión colorimétrico relativo —hay que asegurarse de usar la “Compensación de punto negro” al usar el propósito colorimétrico relativo—. De hecho, los resultados del propósito colorimétrico relativo son muy similares entre distintos fabricantes de programas siempre que hayan seguido las instrucciones del ICC.
El propósito de conversión perceptual es, sin embargo, una historia completamente distinta. ICC decidió dar a los fabricantes más mano libre en sus recetas para perceptual. Por ello, distintos fabricantes pueden proporcionar resultados muy distintos en su propósito perceptual. Gretag (ahora X-Rite) tiene tres o más algoritmos para el propósito de conversión perceptual —aunque los dos más populares sean Colorful y Chroma Plus.
Creo que el algoritmo Chroma Plus suele conservar colores más fieles y más detalles en las luces altas, aunque muestra más cambios en la densidad y saturación de muchas imágenes. En consecuencia, es posible que su tratamiento posterior deba incluir potenciar las sombras y tonos medios, además de añadir un poco de saturación para recuperar lo perdido.
El algoritmo Colorful tiende a mostrar menos pérdida de densidad y cambios en la saturación, pero a veces a costa de fidelidad en el color y detalles en las luces, y a veces algunos cambios no deseados en los amarillos y verdes. Pero esto sólo se aplica al propósito perceptual y varía de imagen a imagen. La única manera de saber si ocurrirá es probarlo. Esta es la razón por la que entrego dos perfiles, cada uno con un perfil. Es cosa suya elegir cuál va mejor con cada imagen.
Una conversión, en términos de administración del color, significa cambiar los números dentro de un documento, ya sea sobre la marcha (como se hace al cambiar un trabajo a la impresora) o al usar la orden de Photoshop “Convertir en perfil”. Una conversión siempre requiere dos perfiles; Un perfil de origen y otro de destino.
El perfil de origen es usualmente un espacio de edición como sRGB, Adobe RGB o PhotoGamut RGB. El perfil de destino suele ser un perfil personalizado de una impresora de chorro de tinta o de cualquier otro tipo de dispositivo. Usualmente, aunque no siempre sea así, el espacio de origen es mayor que el espacio de destino. Con todo, no suelen tener la misma forma y los dos espacios se superponen. Los monitores RGB suelen ser más amplios en los primarios rojo, verde y azul que definen sus puntos extremos. Las impresoras de tipo CMYK suelen ser más amplios en Cian, Magenta y Amarillo, mientras que lo son menos en sus componentes rojo, verde y azul. Las conversiones necesitan reconciliar estas diferencias.
Siempre es mejor usar el espacio de color más reducido que contenga por completo los colores de un documento que se va a editar. Si se va a beber agua, no hace falta buscar un bidón de 200 litros. Un vaso de cuarto de litro basta y de hecho es mejor y más fácil de manejar. No se pone en archa una excavadora mecánica para mover una palada de tierra ni se usa una válvula de 25 centímetros para calcular unos pocos centímetros cúbicos de un líquido… Lo mismo ocurre con los espacios de edición de color.
Si se usa un espacio de color de edición muy amplio, como ProPhoto RGB (que es verdaderamente masivo), tendrá algunas ventajas y, al menos en mi opinión, un buen número de inconvenientes. Demasiados.
En primer lugar, si no trabaja en 16 bits, experimentará problemas de bandeados y posterizaciones, ya que la distancia entre puntos es demasiado grande.
En segundo lugar, debido a la amplitud del espacio de edición, tendrá menos control, ya que cualquier pequeño cambio implicará mayores diferencias.
En tercer lugar, va MUCHO más allá de la capacidad de representación en cualquier monitor y está bastante por encima de los espacios de edición de tamaño más modesto. Se podrían estar editando colores extraños que ni siquiera se verían hasta que el impreso sale de la impresora.
En cuarto lugar, cuando llega el momento de convertir al perfil de destino (es decir, al perfil de la impresora), la diferencia de tamaño entre perfiles será tan grande que eso obligará a grandes conversiones, por lo que habrá errores y, ocasionalmente, sorpresas considerables. Al realizar las conversiones habrá cambios de tonos muy grandes al usar un espacio de edición de rango cromático ultra amplio.
Si está tratando la típica imagen, sRGB suele estar bien. Una imagen muy colorida y brillante requiere Adobe RGB. El espacio PhotoGamut RGB se desempeña mejor que ambos, siempre que la impresión sea el objetivo prioritario. Aunque tampoco está mal para Internet, se pierde un poco de 'chispa' en las luces altas. Existe la imagen ocasional que se puede beneficiar del espacio ProPhoto RGB, especialmente, por ejemplo, esas flores amarillas súper brillantes y muy saturadas o cosas similares, pero son pocas y escasas. ¿Yo? Uso Adobe RGB o PhotoGamut RGB para esas imágenes con pocas excepciones.
Como en todo, experimente y decida qué funciona mejor. Si le gustan los espacios de edición amplios, ¿quién soy yo para desanimarle? Adelante. Pero, si comienza a tener problemas o a ver resultados inusuales o impredecibles, piense en lo escrito aquí y pruébelo.
He prometido que hablaría de los RIPs antes de terminar estas páginas. Personalmente, los evito siempre que puedo. He usado una buena cantidad a lo largo de los años y, cuando están bien ajustados, pueden ser muy potentes y proporcionar impresiones excelentes. Sin embargo, tienden a ser caros, tener mala atención postventa y fallos de programación, ser muy irritantes y exigir mucho tiempo. Están plagados de algo más que unos pocos de problemas.
Lo que sí hacen muy bien (una vez más: Si están bien diseñados y ajustados) es controlar mucho mejor los límites de tintas, los tramados, el equilibrio de tintas, el establecimiento de puntos de cambio de tinta, el equilibrio de grises, la generación del negro, la linealización, los detalles de las zonas de sombras, las opciones de impresión de página, etc. Pero todo eso lleva tiempo, pruebas y trabajo. Los RIPs son especialmente útiles con algunos papeles y conjuntos de tintas, especialmente si el controlador no tiene un ajuste adecuado para el tipo concreto de papel para el que se está creando el perfil, algo que ocurre de vez en cuando (a mi me ha pasado más de una vez).
Los RIPs ya son un tema bastante profundo en si mismo, por lo que no intentaré adentrarme en él demasiado. Los fabricantes intentan incrustar límites de tinta, linealizaciones, equilibrios de tintas, etc. en sus ajustes para papeles. Los controladores han mejorado mucho con los años y cada vez más fabricantes proporcionan amplios conjuntos de ajustes. Mi impresora Canon iPF6100, por ejemplo, tiene diez ajustes personalizados que cubren un buen terreno y que proporcionan más flexibilidad que la mayoría de los controladores del pasado. Además, cuenta con 50 ajustes extra para un amplio abanico de papeles Canon (demasiados, francamente). Normalmente puedo encontrar un ajuste de papel de me da un buen resultado impreso con buena densidad máxima, gama cromática y excelentes detalles en las sombras y luces. Pero para eso hacen falta pruebas, como ya he dicho antes.
Sin embargo, los RIPs necesitan una fuerte inversión de tiempo y esfuerzo. Hay que determinar los límites de tinta generales e individuales, hay que linealizarlas y asegurarse de no pasarse en la parábola de la curva de croma. Hay que establecer el patrón de tramado, establecer el establecimiento de puntos de cambio de tinta, etc.… Tras todo eso es cuando se imprimir y se leen las cartas para crear los perfiles.
Es bastante trabajo. A veces merece la pena y a veces, no. En líneas generales, mi opinión es que no lo merece. De hecho, a menudo me encuentro con que obtengo MEJORES resultados del controlador que de un RIP. Incluso después de días de perfeccionar los ajustes. Estoy seguro de que más de una persona se va a tomar mal esta afirmación y es posible que tengan el RIP adecuado y la experiencia para sacar el máximo de sus impresoras. Sé que se puede hacer, lo que cuestiono es si los resultados merecen la pena.
Para la mayoría, incluso para aquellos de nosotros interesados en la impresión artística de alta calidad, el controlador es usualmente la mejor opción y, lo que es más, viene gratis con la impresora. De hecho, los controladores son cada vez mejores, como las impresoras.
Quiero rematar hablando muy brevemente de otros dispositivos de salida. Algunos, como las prensas y rotativas de artes gráficas, necesitan datos CMYK. Si hay un RIP de por medio, casi siempre funciona sobre la base de CMYK. Las Lightjets, al ser básicamente un proceso fotográfico, suelen necesitar datos RGB.
En cualquier caso, estos dispositivos de salida tienen todos sus programas o algún paso intermedio que realizan cambios en los documentos. Un controlador o RIP convierten los datos digitales en instrucciones para que la impresora, filmadora o grabadora de planchas lancen tinta o graben diminutas celdas en una superficie. Lo que ocurre en la trastienda de un RIP o controlador implica una buena cantidad de alquimia. El perfil que creamos debe tener en cuenta todos esos factores. El tema se complica rápidamente y se aleja mucho del objetivo de estas páginas (que ya son demasiado largas).
Pero mientras seamos cuidadosos en calibrar nuestro equipo y mantengamos la estabilidad del sistema, podemos hacer el perfil de una rotativa o prensa, una láser, una Lightjet o una Indigo del mismo modo que lo hacemos de una impresora de chorro de tinta. Algunos pasos pueden variar debido al equipo en cuestión, pero los principios son los mismos.
Para quienes han invertido en escáneres de gama alta, las cartas de caracterización y los programas adecuados son importantes. Una vez más, los principios expuestos son aplicables al escaneado.
Espero que este artículo haya explicado adecuadamente los principios y pasos necesarios para conseguir buenos perfiles personalizados. Es un campo que sigue evolucionando conforme aprendemos más sobre el color y cómo controlarlo.