Diez productos que el JMJ no promocionaría

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O no debería promocionar…

Una breve lista meditada en los momentos de descanso que le debo a una dieta rica en fibra sobre porqué creo que el patrocinio de productos por parte de una marca —pues eso es lo que es el JMJ— no siempre es una buena idea. Y eso, aunque pudiera parecer que no hay contradicción entre producto y marcas (que las ratas y yo seamos dos especies oportunistas es lo que me lleva a usar el JMJ).

Si. Ya sé que es básicamente al revés… Que son las marcas comerciales las que promocionan el JMJ. Pero, visto lo que hay por Madrid, más bien parece lo contrario, que la mano papal extiende su sombra sobre nosotros, regando de inumerables dones servicios y empresas.

No quiero hacer trampas. A cuenta del lema "Con María todo va mejor", sería fácil explayarme sobre las chusquedad de una supuesta promoción de la marihuana. Es obvio que el Vaticano —o cualquier otra iglesia cristiana— no promociona ni patrocina cosas como tabaco, drogas, boletos de apuestas mútuas, productos anticonceptivos o alimentos halal y kosherpara la comunidad islámica o judía—aunque sean territorio de misiones.

Esto va así, Salamander.

  1. Huevos

    Huevos benedictinos.

    La obviedad de este apartado me sonroja incluso a mi.

  2. Productos de higiene femenina

    Especialmente compresas con alas. No parece verosímil que el Vaticano desee que la sana juventud católica se pregunte a qué huelen las nubes y que quiera ver signos divinos asociados con la celulosa inguinal.

  3. Papel higiénico

    Las razones son las mismas que en el caso anterior pero aun más extremas y radicales: No queremos asociar el culo con las témporas. Es más, no es de desear dar a las hordas ateas la posibilidad de limpiarse sus partes con signos vaticanos y papales.

  4. Embutido marcadamente porcino

    Gurtel no, por favor. Somos Vaticanos.

    El cerdo, en todas sus formas, está asociado en España al catolicismo. No es broma: De toda la vida ha sido una marca de cristiano viejo comer cerdo y recrearse en ello —y bien bueno que está, qué demonios. Sin embargo, hay algo muy carnal en algunos embutidos, además de que sus nombres tienen connotaciones que se prestan a la burla por parte de los infieles que no creen en la verdadera fe: Chorizo, cabeza de jabalí o chicharrones. Así, un chicharrón vaticano no parece una buena idea, por no hablar de un chorizo vaticano..

  5. Papel pintado

    Pesadilla en mi pared, en mi habitación, en mi vida.

    Parece un producto inocente. También lo parecían Torrebruno el payaso de Poltergeist. ¿Quién querría tener la cara de este papa —o de cualquier otro, ya que nos ponemos— en su pared proyectada como un mosaico en sus paredes? tampoco parece una buena idea.

  6. Carreteras

    La ruta del diablo.

    Como suena. Hay que pararse un momento a pensarlo, ya que este es uno de esos casos donde el diablo se esconde en los detalles: ¿Cómo se sentirían las personas que tuvieran accidentes y sus familiares en esas vías? ¿No las llamarían los sin dios autopistas hacia el cielo? Los tramos de concentración de accidentes...

    Y, al que piense que las carreteras no se patrocinan, que vaya a Estados Unidos y eche un vistazo.

  7. La deuda griega

    Hombre… Son católicos, no gilipollas. Además, les está bien empleado por ortodoxos.

  8. Ropa interior, masculina o femenina

    Eso de que el cuerpo debe ser tradado como un templo es cierto: Mantengámoslo frío, oscuro e inhóspito como una catedral gótica. Nada en contacto con la piel que se halla entre el cuello y los tobillos.

  9. Utensilios de higiene dental

    Palillos de dientes, hilo dental o cepillos. Hay algo íntimamente sucio en los dientes, especialmente en los intersticios y cavidades que los separan. Bueno, esto es cierto en muchos casos: Trozos de hamburguesas, hebras de acelga o brécol…

  10. Tickets de aparcamiento restringido.

    Se supone que, una vez pasadas las gripes de las Cruzadas y la Inquisición, la Iglesia Católica aprendió a no asociarse directamente con putadas: Si hay que hacerlas, que las hagan otros.

Pero la realidad es contumaz

Estoy seguro de que, al menos dos productos de esta lista, tienen el logo de JMJ en algún lugar de este mundo.

¿Verdad o prenda?