
En este invierno de mi descontento, que ni el sol de Madrid en agosto volvería verano —por no hablar del tímido sol de York—, posibles vacaciones en las imágenes un paraíso perdido de la antigua distopía del socialismo real que fue la URSS. Una vez más de la mano del Retronauta (y una vez más, a su vez, de la mano del impagable bote verde).
